2 de febrero de 2010

Tecnologías estúpidas

Veo en el Metro de Madrid, sin desearlo, sólo porque sus responsables han situado, al alcance de todas las miradas, pantallas ubicuas en los vagones, la noticia sobre una casa equipada con artilugios "domóticos". La domótica, en el caso del domus” (casa) y la “inmótica” en el caso de los edificios de uso no doméstico (empresas, industrias etc.) con la promesa de confort, ahorro energético y seguridad es la penúltima ofensiva de penetración de las tecnologías banales, aunque peligrosas, en todos los ámbitos de la vida humana.

La coartada del “diseño inteligente” ha abierto las puertas de los hogares a la invasión de artefactos originarios de los espacios automovilísticos, y aeronáuticos, entre otros, atravesados, a su vez, por las tecnologías electrónicas e informáticas. La metáfora del hogar es ahora una nave espacial con un “cuadro de mando” que controla su funcionamiento a través de sensores. La casa es ahora un conjunto integrado de subsistemas de información que una vez procesada, genera órdenes para los actuadores. La digitalización de las prácticas sociales alcanza aquí el paroxismo.

La tecnología al servicio de la banalidad, encandila, causa admiración y parece señalar un camino natural de evolución de la inventiva social. Programación para el encendido de luces halógenas, música ambiental mientras se cocina, persianas que se cierran cuando el habitante deja la casa, en fin, “diseño inteligente” para satisfacer deseos pueriles."Desde el interior de la vivienda, el propietario tiene un control remoto de pequeño tamaño con el que puede regular la temperatura de la calefacción de cada habitación o escoger los canales de televisión que verán los niños cuando lleguen a la casa."

Pero, frente a estas tecnologías estúpidas, afortunadamente, están las tecnologías verdaderamente importantes para el bienestar común. Tecnologías humildes como un horno solar o un biodigestor casero ofrecen mucho más valor social y esperanza de convivencia que la sofisticación obsolescente de las tecnologías triviales.

2 comentarios:

Diego dijo...

Buena reflexión Suricato,
es cierto que las tecnologías no tienen normalmente los fines que la sociedad realmente precisa. La banalidad o trivialidad que comentas la crea la empresa que las produce, la publicidad que disemina la información hasta que llega a nuestra sopa y a nosotros como individuos que cegados por la "innovación" el presumir y la apariencia las consumimos. Pero detrás de este mercantilismo de primera linea encontramos proyectos que usan ese conjunto de sensores/actuadores con otros fines mas sociales y necesarios (monitorización de pacientes que se encuentran sólos en casa -ancianos, epilécticos, alceimer), control del consumo de los aparatos eléctricos del hogar, uso más eficiente de estos, confort y protección para niños pequeños en determinadas xonas de una casa (deshabilitación de enchufes, Tª ideal para recién nacido, etc..) en fin que desde mi posición de "tecnólogo" como persona que usa y estudia la tecnología en su vida profesional y cotidiana me sentía en la obligación de contestar a el post.

suricato dijo...

Siento la tardanza en contestar tu post, Diego. Efectivamente, las posibilidades de la tecnología son innumerables. Nuestra posición no es tecnofóbica; se trata de denunciar la banalidad de los sistemas tecnológicos cuando están vinculados a intereses mezquinos. Creemos en la posibilidad de una "tecnología decrecentista" y para eso se requiere el diálogo con los tecnólogos, evidentemente.