11 de diciembre de 2010
ZARA y el decrecimiento
El problema de Zara con la ecología no está en sus tiendas ubicadas en los centros de los países centrales y en muchos periféricos. El problema está en su modelo de negocio basado en la deslocalización productiva. Su problema no es arquitectónico sino logístico. Su problema reside en su mismo carácter multinacional asentado en un modelo reticular que implica el uso intensivo de todo tipo de transportes a largas distancias. Su modelo de integración vertical, que significa participar de toda la cadena productiva, desde la fabricación a la comercialización, obliga a la elección de los proveedores a partir de un simple criterio de costes. Se distribuyen las mercancías internamente entre sus centros de venta estén donde estén sus centros de producción, guiados por el criterio del menor precio posible, principalmente de la mano de obra, no por criterios ecológicos.
Por otra parte, todo el diseño sostenible de la tienda, ahora emblemática de la marca, está sustentado en complicados sistemas tecnológicos como "monitores que de manera automática controlan los niveles de CO2, la temperatura, humedad, intensidad lumínica y ruido", "detectores de presencia para encendido y apagado de luces según el tránsito", "cortinas de aire con sensores que controlan los grados y reducen la necesidad de refrigeración o calefacción" etcétera etcétera. Como se oberva, se sigue el ya clásico modelo de salvación ecológica mediante la intensificación de artilugios tecnológicos sofisticados sobre los cuales se desconocen sus procesos de fabricación. Pero la valoración de la sostenibilidad de una actividad económica debe hacerse considerando todos los niveles que lo integran. Si no se hace así el maquillaje ecológico final esconde fácilmente las perversiones de la cadena productiva. Se debe revisar la cadena de valor ecológico imbricada en la anterior.
Por otra parte, toda la supuesta intención ecológica de la empresa queda abolida a partir de otro de los pricipios de su modelo de negocio: la obsolescencia programada. Zara inauguró el just in time en el campo de la moda lo cual implica una alta rotación de sus mercancías en perfecta sintonía con las exigencias de una sociedad de consumo globalizada, ávida de novedades superficiales, esta vez en el campo de la indumentaria. Esta alta rotacíon es necesariamente generadora de desperdicios tanto en el polo de la producción como en el del consumo, amén de exigir un gasto energético desorbitado imposible de contrarrestar con ingenuas soluciones como las lámparas Led, utlizadas en la nueva tienda.
Desde una perspectiva decrecentista un modelo como el de Zara es inviable. Representa la peligrosa ideologia de la sostenibilidad, tranquilizadora, seductora y aparentemente eficaz, pero en escencia continuadora de un modelo de vida, producción y consumo depredador y ciego.
24 de noviembre de 2010
Coreas
La fósil y exótica dictadura comunista del Norte juega con las armas nucleares como último recurso disuasorio. La precaria y cuestionable democracia del sur se asienta en un híper capitalismo voraz y contaminante.
Una paradoja: el paralelo 38, donde se encuentra la zona desmilitarizada que divide a los dos países, rodeada de armas y donde no entra nadie, es uno de los espacios ecológicamente mejor preservados del planeta. Un área de cerca de mil kilómetros cuadrados está momentáneamente a salvo de la depredación antrópica. Otra muestra de que basta la ausencia humana para que la naturaleza se expanda en su plenitud, sin interrupciones, libre.
Que a nadie le se ocurra tomarlo como ejemplo a seguir, en todo caso. Porque está desmilitarizada en su centro e híper militarizada en sus bordes está ecológicamente protegida, pero al revés la cosa no es necesariamente cierta: la protección ecológica no requiere de armas.
18 de noviembre de 2010
Magnitudes y escalofrios
"Seguir con la dinámica actual de crecimiento nos enfrenta a la perspectiva de la desaparición de la civilización tal como la conocemos, no en millones de años ni tan sólo en milenios, sino desde ahora y hasta el fin de este siglo" Peter Barrett.
"La UNESCO considera que entre dos mil (hipótesis baja) y siete mil (hipótesis alta) millones de personas sufrirán falta de agua en 2050. El Informe Candessus, elaborado por el antiguo Director del FMI, avanza la cifra de cuatro mil millones" Serge Latouche
"Es probable que estemos viviendo la sexta extinción de las especies. (...) la quinta extinción se produjo hace 65 millones años vio el fin de los dinosaurios y otras grandes bestias, probablemente tras el choque de un asteroide. (...) Pero a diferencia de las precedentes, el ser humano es directamente responsable de la disminución actual de los seres vivos y podría muy bien ser su víctima" Serge Latouche.
"Desde el año de 1993, el biólogo de Harvard E. O. Wilson estimó que la Tierra está perdiendo alrededor de 30,000 especies por año , lo cual se traduce a la estadística aún más espeluznante de tres especies cada hora. Algunos biólogos han comenzado a pensar que esta crisis de la biodiversidad (esta “Sexta Extinción”) es aún más severa y más inminente que lo que Wilson supuso" Instituto Americano de Ciencias Biológicas
"(Durante el siglo veinte) se cuadruplicó la población del mundo y su economía de multiplicó por 14, mientras que el consumo energético aumentó 16 veces y el factor de expansión de la producción industrial fue de 40. Pero las emisiones de dióxido de carbono fueron también 13 veces superiores y el consumo de agua se multiplicó por 9" Paúl Kennedy
Como se sabe, frente a este inventario, muy sumario, de catástrofes caben, por lo menos, tres actitudes y posiciones ideológicas: La primera, la más fácil, el negacionismo. Se trata de refutar las evidencias y aportar datos, en el mejor de los casos, que vinculen, por ejemplo, los cambios climáticos con cambios naturales. Desde esta perspectiva los desastres advertidos por científicos desde diversos ámbitos de investigación no tienen carácter antrópico: corresponden a las fluctuaciones de la naturaleza frente a las cuales nada se puede hacer.
La segunda, la más conciliadora, afirma que los daños son antrópicos pero es posible ecologizar la producción y el consumo manteniendo el ritmo de vida. Aquí encontramos todas las variedades de desarrollo "sostenible", la economía verde etc. La confianza ilimitada en la tecnología como factor de salvación es propia de esta posición y de la anterior. De allí la apuesta por automóviles eléctricos, la energía nuclear, considerada "limpia, el reciclaje" y otras ingenuidades, algunas de ellas muy peligrosas.
La tercera la más difícil: la decrecentista afirma que la participación humana en los desastres medioambientales no admite discusión y que de lo que se trata es de detener, más o menos paulatinamente, la actual producción económica desbocada y guiada por una lógica social insana. Decrecimiento generalizado de la producción y consumo en los países centrales y decrecimiento focalizado en los estamentos altos de los países periféricos. Por aquí va la propuesta decrecentista.
Para los decrecrentistas, la magnitudes de las catástrofes que nos producen escalofríos son un estímulo para pensar e imaginar la posibilidad de una sociedad diferente, sin conocer a ciencia cierta la probabilidad de que pueda realizarse.
7 de noviembre de 2010
Citas (12)

"El crecimiento hoy en día sólo es un asunto rentable a condición de que el peso y el precio recaigan en la naturaleza, en las generaciones futuras, en la salud de los consumidores, en las condiciones de trabajo de los asalariados y, más aún, en los países del Sur"
“Nuestro sobrecrecimiento económico llega hasta los límites finales de la biosfera. La capacidad regeneradora de la Tierra ya no puede atender a la demanda: el ser humano transforma los recursos en desechos mucho más rápido de lo que la naturaleza tarda en transformar esos desechos en nuevos recursos”
"¿Hacia dónde vamos? Directos hacia la pared"
Serge Latouche: "Pequeño tratado del decrecimiento sereno"
30 de octubre de 2010
Misoneismo e innovación decrecentista (1)

El misoneismo, escuetamente definido como aversión a las novedades -del gr. misein, odiar, y neos, nuevo- puede ser confundido con la razonable precaución hacia la neofilia, pasión desbordada hacia lo nuevo per se, que manifestamos los decrecentistas.
La idea de innovación, apropiada y colonizada por el discurso y la práctica del mangement, estimula la producción aparente de lo nuevo bajo la forma de novedad. Lo aparentemente nuevo vale más que lo aparentemente viejo.
El modelo económico hegemónico, que subordina la producción a la mercantilización, estimula una amplia difusión de las tecnologías y de los objetos tecnológicos pero una baja apropiación de ellos. Microsoft quiere vender la mayor cantidad posible de XP; no está preocupado por la apropiación de dicha tecnología. Uso y apropiación social son conceptos diferentes.
El modelo estándar de innovación es selectivo y jerárquico; no da cuenta de la riqueza social disponible para la inventiva. Nos dice que el desarrollo social y económico depende de las iniciativas de unos actores que deben innovar pero, al mismo tiempo, nos advierte que sólo son realizables por un determinado y restringido tipo de ellos: emblemáticamente el emprendedor shumpeteriano. Para el resto de la sociedad sólo queda la admiración o el miedo frente a sus obras.
El modelo de innovación "de arriba hacia abajo" favorece la infrautilización de la energía y creatividad social y lleva al talento colectivo hacia territorios banales, hedonistas y egoístas de creatividad, lejos de los objetivos del bienestar común. La reducción de la innovación a sus aspectos exclusivamente económicos y mercantilistas desprecia las experiencias de innovación distribuidas en todo el campo social.
17 de octubre de 2010
Mineros y pasamontañas

Comencemos con el relato de la situación antes del espectáculo: treinta y tres mineros quedan atrapados a más de seiscientos metros de profundidad en una mina de cobre de tamaño mediano en el desierto chileno. Pasan dos semanas y finalmente los esfuerzos de búsqueda concluyen con éxito: aunque débiles, están vivos. Aquí comienza la construcción del espectáculo, es decir, con la voluntad política de encontrarlos y de anunciarlo a los cuatro vientos. La apuesta arriesgada del gobierno y su presidente tuvo éxito. Pero hallarlos vivos fue azaroso. El dado de las probabilidades trabajó bien para el gobierno chileno y, por supuesto, para los mineros y sus familias. El espectáculo sigue su camino ampliando sus recursos expresivos, tecnologizándose y masificándose. Los medios de comunicación colaboran creando personajes, narraciones y pautando la temporalidad de los acontecimientos. Se comienzan a abocetar los perfiles de los héroes. El espectáculo concluye, en su fase eufórica, con la épica del rescate exitoso, perfecto, divino. Se inicia ahora la fase depresiva: el reloj de la historia vuelve a su aburrida parsimonia habitual y aparece el tiempo de la cotidianeidad y sus miserias: los hasta ayer héroes y sus familias comienzan a exigir dinero por sus testimonios y los periodistas, aunque muchos critiquen ese comportamiento, a pagar. El juego con la muerte también tiene valor de cambio. Comienza la resaca y el desencanto: del reality show al dirty realism.
Guy Debord, insigne “situacionista”, afirmaba en su texto más famoso, “La sociedad del espectáculo”, que “Toda la vida de las sociedades donde reinan las condiciones modernas de producción se anuncia como una inmensa acumulación de espectáculos: todo lo que era directamente vivido se aleja en una representación”.
Hay que retener la idea de producción: producción económica y producción de espectáculos, puesto que van juntas casi siempre. El espectáculo surge de una voluntad política de producción de espectáculos. La realidad es hecha espectacular por los actores sociales interesados en destacar un aspecto de ella y ocultar otras. Por cada palabra pronunciada hay por lo menos otra palabra silenciada. El espectáculo de los mineros silenció, por ahora, entre muchas otras cosas, el conflicto entre el Estado chileno y una parte del pueblo mapuche, por ejemplo. Y silenció, por supuesto, el apartheid cultural, económico y étnico en el que vive una mayoría de su población.
Debord nos regala definiciones aún más precisas: “El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social mediatizada por imágenes". En el espectáculo de los mineros, en su abundancia y plenitud metafórica, se escenifican de manera implacable las relaciones sociales en una sociedad como la chilena, brutalmente estratificada económica, racial y culturalmente, pero que vive la ilusión de su unidad y homogeneidad esencial. El espectáculo en su plenitud paroxística, es decir, cuando los mineros son rescatados, apela al plural identitario y nacionalista: ha sido el esfuerzo de todos los chilenos. Todo Chile debe estar contento. Los mismos que los condenaron a la oscuridad los traen a la luz. El gobierno, con la ayuda impagable de Dios, los técnicos y la Nasa los han salvado.
El subcomandante Marcos, afirmaba que los indígenas chiapanecos se hicieron visibles para el poder y la opinión pública cuando se pusieron el pasamontañas: hasta ese momento nadie los veía; estaban ausentes. La máscara, el pasamontañas, paradójicamente, al ocultar los rostros de los excluidos, los hacía visibles. El accidente de la mina, ha sido el pasamontañas de los mineros chilenos; se han hecho visibles a partir de la invisibilidad que les otorgó la oscuridad del agujero en el que estuvieron sepultados en vida durante semanas. El poder reconoció su presencia cuando más ocultos estaban. Y desde allí comenzó la tarea titánica de hacerlos emerger literal y metafóricamente. El poder los rescató y con ello aumentó su gloria, la del poder no la de los mineros, puesto que ahora que están visibles irán desapareciendo. El simulacro de la fusión de clases ya ha terminado. La cápsula del ascenso social se ha detenido de manera brusca. Salvo excepciones, la mayoría volverá a las profundidades abisales de la estratificación social, a la oscuridad pétrea de la exclusión, soñando con aquella oportunidad en que, sepultados y agónicos, fueron visibles.
12 de octubre de 2010
Citas (11)
Boaventura de Sousa Santos: El Milenio Huérfano.
8 de octubre de 2010
Desastres y prosperidad

30 de septiembre de 2010
Citas (10)
Sin embargo, otra salida muy diferente se perfila, que conduce a la extinción del mercado y de los asalariados por la expansión de la autoproducción, la redistribución de la misma y la gratuidad. (...) Producir lo que consumimos y consumir lo que producimos es el mejor camino para salir del todo-mercado"
Manifiesto Utopía. Icaria Barcelona. 2010.
29 de septiembre de 2010
Cementerio productivista

En Madrid, el desarrollismo de los años setenta dejó como herencia una autopista gigante, la M-30, que rasgaba el rostro de la ciudad. Parte de un cauce fluvial fue convertido en un curso asfaltado que ha visto pasar durante décadas gran parte de la producción contaminante de la industria nacional y extranjera de automóviles.
Durante años la idea de “soterrar la M.-30” estuvo sobre la mesa de las brillantes ideas municipales. Hace algo más de tres años comenzaron las obras. Todavía continúan. Se ha cumplido, efectivamente, el objetivo del soterramiento: se han metido, literalmente, bajo tierra, hierros y asfalto, la autopista y sus coches, el ruido y los humos. De paso, (¿de paso?) el megaproyecto, ha aportado la actividad necesaria para aumentar el PIB regional, el índice de empleo y enriquecer a las empresas constructoras, bajo la coartada del bienestar ciudadano.
Las máquinas térmicas han sido silenciadas por máquinas térmicas. Sobre la superficie reina el silencio o, más bien la sordina de los ruidos del fondo abisal del tráfico impune. Triunfo, por aclamación, de la razón ingenieril sobre sí misma: ha resuelto, por ahora, parte de los problemas que ella se había provocado. ¿No le llaman a eso sostenibilidad? Pero fracaso total de la razón urbanística y la razón ecológica pues, coincidiendo con la crisis económica y el desvío de fondos hacia otras actividades más rentables para el narcisismo de la autoridad edilicia, el espacio urbano y paisajístico que nos han entregado a los habitantes de Madrid es desolador. Kilómetros de polvorientos descampados, precariamente maquillados por manchas arboladas y puentes de dudoso gusto sin evidencias de que participen de un proyecto visual, urbanístico y estético con sentido. En medio, un río convertido aún más que antes, si cabe, en un canal de regadío escuálido y avergonzado.
El entierro de la M-30 ha sido realizado de espaldas a la participación y la innovación colectiva. Los ciudadanos han quedado literalmente en sus márgenes, físicos y sociales, observando la destrucción de sus espacios de tránsito y esparcimiento habituales, respirando durante años polvo y más polvo de las interminables “obras” ofrecidas en nombre del progreso y anestesiados por promesas cuya impudicia nace de la desmovilización y la amnesia colectiva.
Y, lo que pudo ser la gran intervención de mejoramiento de la calidad de vida de Madrid a comienzos del siglo veintiuno, ha sido sólo la inhumación, arrogante pero provisional, de uno de los cadáveres del productivismo y del gigantismo. Metáfora elocuente de lo único que éstos, a estas alturas de su delirio, pueden hacer sobre sí mismos: esconder los muertos de sus propios desastres. Pero los signos de la gran fosa común aparecen por todos lados: respiraderos, chimeneas, salidas de coches… imposibles de ocultar ni por la “alfombra verde” prometida ni por la alfombra ideológica construida a fuerza de propaganda e “información al ciudadano”. Sobre ese cementerio, y otros más, se construye la gloria del desarrollo. Sobre ellos habrá que construir la utopía decrecentista.
21 de septiembre de 2010
Huelga y decrecentismo

Está en marcha en España una huelga convocada por los sindicatos mayoritarios. En esta convocatoria están concentradas al día de hoy la mayoría de las energías sociales y políticas críticas al actual modelo económico. Podemos estar en desacuerdo con su comportamiento en general pero, en actualidad, los sindicatos son, en el mundo del trabajo, una referencia ineludible. Ellos lideran una iniciativa que implicará, si sale bien, una fuerte movilización social con la que, en nuestra opinión, los decrecentistas debemos estar en sintonía.
Esta huelga es una huelga del mundo del trabajo asalariado pero representa una oportunidad importante para que tenga presencia y se muestre al conjunto de la sociedad el mundo de los movimientos de base, el de la economía solidaria, el de la ecología, el del cooperativismo y otros. Es decir, todo el espacio social que está fuera de las relaciones salariales. Un ámbito complejo y heterogéneo que hasta ahora ha quedado generalmente extramuros de las protestas sociales y que, usando la capacidad amplificadora de la huelga, puede dar a conocer formas de producción, comercialización, consumo y crédito distintas a las capitalistas.
Si aportamos creatividad y motivación puede ser la ocasión para crear un momento lúdico a la vez que reivindicativo. Podemos, aunque sea una paradoja, llevar un mensaje antiproductivista, que en un contexto de defensa del empleo, pasa, en el discurso hegemónico, por el crecimiento de la economía. Podemos aportar una nota disruptiva en el sentido común. Esa es entre otras, nuestra tarea y misión como movimiento. Mostrar formas de vida y trabajo que no transcurren por la relación de subordinación salarial y su horizonte productivista.
Pero representa también la ocasión para reclamar espacios y políticas públicas que sean más favorables a la economía solidaria, a las redes de intercambio, a la acción cultural, a las iniciativas de banca ética etc. Es una oportunidad para presionar y luchar también por nuestros propios objetivos. Es importante, entonces, que se participe con reivindicaciones explícitas propias del sector.
Otra cosa distinta es cómo participar en esta huelga. Y aquí aparecen 3 momentos posibles: a) durante su preparación (junto a otros colectivos) b) durante el mismo día de la huelga en nuestros lugares de trabajo y c) en las manifestaciones callejeras. Debemos estar en los tres.
La huelga debería servir también para estimular la reflexión acerca del estatuto político del movimiento por el decrecimiento y su estrategia de transformaciones. Somos un movimiento político, en su acepción más amplia, que debe encontrar su lugar en el conjunto de las luchas sociales. Y cualquier proyecto de transformaciones decrecentistas debe hacerse en alianza con el mundo del trabajo. Las contrahegemonías se construirán en la confluencia de proyectos de emancipación diferentes. Debemos mostrar que la posibilidad teórica de "lo común de lo diverso" encuentra su expresión práctica en las movilizaciones y acciones conjuntas con otros sujetos de los cambios, dentro de un proyecto destinado a aumentar la multiplicidad del mundo.
Esta huelga nos encuentra en la infancia del movimiento decrecentista y evidentemente se pondrán de manifiesto todos los balbuceos correspondientes a la edad. Esto no es lo importante; lo importante es saber que "decir no es decir si a algo diferente" y verla como parte de un recorrido que debe llevar a actualizar las posibilidades de la realidad. "En cada momento hay un horizonte limitado de posibilidades y por ello es importante no desperdiciar la oportunidad única de una transformación específica que el presente ofrece" (Boaventura de Sousa Santos)
7 de septiembre de 2010
Obsolescencia y uso decrecentista

1 de septiembre de 2010
Setecientos metros

30 de agosto de 2010
Velocidad
15 de agosto de 2010
Eterna juventud
¿Quién no quiere vivir más años o conseguir la eterna juventud?. Se preguntaba hace algún tiempo el periodista a propósito de las opiniones del biogerontólogo inglés Aubrey de Grey , quien está convencido de que podremos conseguir algún día aumentar la esperanza de vida si se aumenta la inversión en el desarrollo de técnicas biomédicas, aprovechando el conocimiento científico ya existente. Este exótico y barbado científico, presidente y responsable de la Methuselah Foundation (Fundación Matusalén), una organización contra el envejecimiento, y anteriormente científico de la Universidad de Cambridge " trabaja en el desarrollo de estrategias de bioingeniería para reparar la senescencia, es decir, hacer posible la reparación de tejidos dañados para rejuvenecer el cuerpo humano y, al mismo tiempo, aumentar considerablemente la longevidad"
El envejecimiento forma parte del ciclo de la vida y de la muerte. La finitud es el sino de todo lo viviente. Es, al mismo tiempo, una tragedia y una bendición: para que la vida resurja tiene que precederla la muerte. Aquí está la paradoja: la vida necesita morir. De Grey quiere vencer la resistencia de la vida humana a prolongarse. Sabemos que hasta ahora todos los esfuerzos científicos por extender la vida de los seres humanos han fracasado. Se ha logrado aumentar significativamente la esperanza media de vida de las poblaciones humanas pero no la vida humana en términos abosolutos. Aquí vienen entonces De Grey y otros a decirnos que, bioingeniería mediante, esto es posible. El envejecimiento para él es un proceso degenerativo, una desviación, un error que puede y debe ser reparado. Para ello se requieren, por supuesto, fondos, inversiones, recursos humanos y técnicos para que unas minorías puedan extender su vida. La inmoralidad de este proyecto es evidente cuando la esperanza de vida de una parte importante de la población mundial ni siquiera alcanza la esperanza de vida actual que se quiere aumentar en los paises centrales.
Por otra parte, frente a la pregunta sobre la eterna juventud, debemos responder taxativamente: ¡no! No tenemos interés en prolongar nuestra vida individual más allá de lo que hasta ahora nuestra biología ha permitido. Ni creemos que otros tengan el derecho a hacerlo, porque es un objetivo alcanzable, por su alto coste, sólo por minorías. Debemos aceptar el ciclo de la vida y de la muerte y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones de vida y muerte de las mayorías. Re-dignificar la vejez, oponerse a la violencia médica cuando quiere prolongar la vida biológica desligada de la vida social y existencial; favorecer que muchas personas puedan tener una vida digna dentro de los actuales temporalidades vitales de la especie. Y, por supuesto, defender el derecho a finalizarla voluntariamente cuando las condiciones biológicas, sociales y exstenciales no satisfagan las expectativas de los individuos. Esto, en nuestra opinión, debería formar parte de la ética decrecentista, benevolente y respetuosa de la naturaleza y sus ciclos.
11 de agosto de 2010
Caracoles y prudencia
El decrecimiento, es una racionalidad distinta, no un ejemplo de pasividad. Es una cuestión de límites y de sensatez. No es posible un crecimiento económico infinito en un contexto de finitud, afirmamos. Ni es razonable destinar esfuerzos sociales a paliar los efectos negativos de ese crecimiento. Por ello, por ejemplo, es absurdo plantear políticas de reciclaje de basuras como solución a la sobreproducción de desechos. El mejor desecho es el que no se produce. La anticipación es una virtud social posible y deseable; se trata de administrar el riesgo y actuar de acuerdo al principio de precaución. La sabiduría de la naturaleza, expresada en el comportamiento del caracol, que detiene su crecimiento justo antes de que se convierta en catástrofe es un referente para nuestro debilitado sentido común.
3 de agosto de 2010
Violencia racista

El Departamento de Estado de EE UU advierte a los turistas de su país que "prejuicios racistas pueden contribuir al arresto de los afroamericanos que viajen a España". Hace tres años un ciudadano congoleño queda tetrapléjico después de que un descerebrado racista le diera un brutal golpe por la espalda. "el 10 de febrero de 2007 sobre las 10.30 horas coincidieron a la salida del Bar de copas 'Comandachina', en la calle Río Tajuña de Alcalá de Henares, Roberto Alonso y Miwa Buene Monake. Roberto, quien habitualmente no fuma, se dirigió a Miwa pidiéndole tabaco y fuego, diciéndole éste que no tenía ni tabaco ni fuego, a lo que Roberto, ya con gran agresividad, sin causa aparente alguna, le dijo "que era un hijo de puta por no tener tabaco ni fuego". Miwa le contestó diciéndole: "pues ya somos dos, los hijos de puta, pues tu tampoco tienes ni tabaco ni fuego".
Según la sentencia, la respuesta tranquila y sagaz de Miwa irritó extraordinariamente a Roberto, quien con grandes voces y agresividad siguió insultándole: "puto negro, puto mono, tu sitio no está en este país". "Tu sitio es el jardín zoológico con tus compañeros. Arriba España, viva España". Acto seguido, Roberto, con la mano abierta y en el momento en el que Miwa comenzaba a girarse para apartarse, le propinó un brutal golpe en la zona inferior del lado izquierdo de la cara y comienzo del cuello, que le fracturó de inmediato las vértebras C4, C5 y C6 lo que provocó que la víctima cayera desplomado al suelo" El resultado es una persona inmovilizada de por vida. La condena a diez años de cárcel al agresor no repara el daño hecho pero permite reunir fuerzas a los agredidos para seguir viviendo la vida truncada que les dejó el odio de los miserables.
Ver informe Raxen
31 de julio de 2010
Fetiches
La subordinación individual y colectiva al poder tecnológico alcanza cotas sublimes. Un aparatito telefónico sofisticado en su concepción y producción, pero banal en sus usos, llena los titulares de los medios de comunicación y empuja a miles de individuos a hacer colas de madrugada frente a las tiendas para tener la primicia. El fan de la tecnología, sujeto fetichista, busca para paliar su subordinación cotidiana, un poder definitivo en un artilugio o amuleto condenado a la obsolescencia casi inmediata. El fan cree comprar libertad y poder y lo que obtiene a cambio de su devoción es control exterior renovado cada vez que aparece una nueva versión de su juguete.
24 de julio de 2010
Citas (9)
"Nuestra ignorancia sobre la biodiversidad es tan grande que estamos perdiéndola aún antes de saber que existe" Edward O. Wilson.
Las miradas de la ciencia y la tecnología y con ellas las miradas de todos, son selectivas. Sus caminos son el resultado de opciones ante bifurcaciones posibles. No hay neutralidad sino decisiones condicionadas por los intereses en juego. Mirada y ceguera son parte de lo mismo. Nos hacen saber de cosas irrelevantes y nos ocultan las importantes. Desapareceremos en medio de una ignorancia arrogante.
18 de julio de 2010
Otra de mosquitos

La prensa lo señala como un "Crucial avance en la lucha contra la malaria: científicos en Estados Unidos lograron crear mosquitos inmunes a la malaria y, por lo tanto, incapaces de contagiar al ser humano"(...) Los científicos lograron alterar genéticamente al insecto para hacerlo totalmente inmune al parásito Plasmodium, lo cual lo incapacita para actuar como vector de la enfermedad y transmitirla al ser humano".
Pero sabemos que en los últimos años gobiernos de países africanos y organizaciones no gubernamentales, entre ellas la Cruz Roja y la Media Luna Roja internacionales, han logrado desarrollar una eficaz, aunque limitada por falta de fondos, estrategia preventiva de la malaria mediante el uso de mosquiteros que protegen, principalmente a los niños, durante las horas de sueño.
Tenemos, entonces, dos maneras de afrontar un mismo problema: la primera, la solución tecnocientífica, desarrollada desde el saber biotecnológico de los países centrales, supone una acción intensiva sobre una de las variables del fenómeno, es decir, sobre los mecanismos de transmisión biológicos de la enfermedad. Se realiza una intervención "dura" dejando de lado cualquier participación de los afectados y sin la consideración de los factores económicos, culturales, sociales y políticos de propagación de la malaria. Esta es una intervencíón de riesgo, como todas las que tienen que ver con la modificación genética de los seres vivos que, además, deja el control sobre la pandemia al arbitrio de poderes y saberes situados fuera del ámbito de intervención de los colectivos afectados. ¿Quién poseerá la patente de la modificación genética realizada?
La segunda es una intervención "blanda" sobre el conjunto "sociobiológico"enfermedad-pobreza. Estas acciones acompañadas de planes de educación y prevención con la participación de las propias comunidades, implican iniciativas "desde abajo" que crean una manera colectiva y horizontal de hacer frente a la enfermedad. Estas estrategias, no sin dificultades para su implantación, forman o pueden formar parte de la propia lucha contra la pobreza con la cual la malaria o paludismo está fuertemente correlacionada.
Siempre hay formas alternativas de enfrentar los problemas sociales y las decisiones que se toman dependen de los intereses de los actores. La estrategia de los mosquiteros probablemente no recibirá nunca el adjetivo de "crucial" en la lucha contra la enfermedad pero, silenciosamente, si recibe el apoyo que necesita, mostrará sus éxitos como innovación social para el bienestar de las mayorías.
