3 de agosto de 2011
Megalomanías
La megalomanía es una psicopatología pero se viste de prestigio y fama. Es la envoltura del poder que ha caracterizado siempre a reyes, reyezuelos, emperadores, dictadores y ahora a último a empresarios y ...alcaldes. La arquitectura ha sido el cauce privilegiado para la expresión del sustrato megalómano y su voluntad de poder. La condición más o menos imperecedera de la obra arquitectónica estimula una especial preferencia por parte de estos psicópatas disfrazados de visionarios. Ahora, el arquitecto estadounidense, al servicio de los megalómanos saudíes, Adrian Smith, que hace año y medio firmó en Dubái el Burj Khalifa, de 828 metros, acaba de ser elegido para levantar el rascacielos que empequeñecerá su obra anterior. La monstruosa torre Kingdom (Reino) que tendrá apartamentos y oficinas con vistas al mar Rojo, estará en Arabia Saudí, medirá 1.000 metros y crecerá en el centro de un nuevo barrio de lujo. Por supuesto el lujo será una de las notas de distinción de esta magna estupidez: "59 ascensores (cinco de ellos de dos pisos), 12 escaleras automáticas y 10 metros por segundo para llegar al observatorio más alto del planeta".
El dinero de los sátrapas del Golfo Pérsico está basado en la riqueza del petroleo que esconde su subsuelo y que contratasa con la pobreza de recursos de la superficie. Tienen petróleo pero no tienen agua ni capacidad para producir alimentos. En un futuro más o menos próximo no tendrán ni petroleo, ni agua ni alimentos y deberán transformarse en potencias imperiales o aliarse con otras para conseguirlos. Para saciar la sed de su consumismo despilfarrador han tenido que desarrollar una enorme industria para la desalinización del agua de mar que interrumpe el ciclo natural de muchos organismos marinos e introduce nuevos contaminantes en los ecosistemas. Pese a todo, continúan construyendo ciudades artificiales absolutamente desligadas de las posibilidades ecológicas que les ofrece su entorno. Son apuestas para el enriquecimiento y el hedonismo banal de unos pocos dentro de un corto espacio de tiempo. Juguetes peligrosos para reinos de efímeros con ínfulas de grandeza. Antes de que la entropía se haga cargo de ellos debemos luchar para que estas aberraciones y la ideología que las sustenta desaparezcan.
19 de julio de 2011
Rejuvenecimiento perverso
Dice la prensa que "el presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Camiones y Automóviles (Anfac), Francisco Javier García Sanz, ha solicitado al Gobierno que tome medidas y que dé su apoyo para lograr un rejuvenecimiento del parque automovilístico español". Este empresario señaló que "un parque automovilístico envejecido es sinónimo de un estancamiento y por ello solicitó el apoyo de las administraciones para que ayuden a su rejuvenecimiento, tanto por motivos de seguridad, como de impulso económico y de reducción del impacto medioambiental".
Sabemos que el modelo productivista prevaleciente requiere una constante renovación de las mercancías que genera. No puede sino producir actividad a través de la permanente sustitución de lo viejo por lo nuevo. El problema está en que la definición de lo que se considera viejo o nuevo no está determinado por el tiempo físico de los materiales ni por su valor de uso sino por el tiempo histórico de las necesidades del capital para revalorizarse, y por lo tanto, por la producción de los valores de cambio necesarios para ello.
Para el presidente de Anfac "rejuvenecimiento" significa sustitución de la masa vehículos actuales por otros nuevos, es decir reemplazo de lo que ahora funciona, es útil, sirve a unos propósitos por algo que se supone que será mejor "tanto por motivos de seguridad, como de impulso económico y de reducción del impacto medioambiental". De estos motivos argumentados el segundo es la verdadera causa del eufemismo "rejuvenecimiento". La producción industrial está gobernada por las leyes de la obsolescencia programada más o menos directa, más o menos indirectamente. La máquina de la producción se basa en un eterno juego de sustituciones de unos objetos por otros sin consideración de los efectos de esa interminable sustitución. La estabilidad, la permanencia, la cadencia, el sosiego productivo atentan contra los intereses de la acumulación y los beneficios. Para ello hay que contar con la complacencia de los consumidores conveciéndoles de que el nuevo modelo es "mejor" que el anterior y así sucesivamente.
15 de julio de 2011
Emprendedores y decrecimiento (1)
El término emprendedor alcanzó su formulación más precisa con Joseph Schumpeter (1883-1950) y en el contexto de su "destrucción creativa" ha sido considerado como la quitaescencia de la energía capitalista.Por este motivo, la figura del emprendedor, combinación de riesgo, inventiva y capacidad innovadora debe ser adjetivada, de lo contrario los proyectos de innovación social al aceptarlo y utilizarlo corren el riesgo de "comprar" mucha ideología liberal sin darse cuenta.
Del perfil emprendedor debemos rescatar la imaginación, la capacidad de anticipar mundos posibles, la voluntad de cambiar situaciones deficitarias, el esfuerzo y la perseverancia etc. Pero el emprendedor no puede ser defendido per se. La mayoría de las conductas clasificadas como emprendedoras dejan bastante que desear desde el punto de vista de una ética solidaria. Muchas de las iniciativas, desarrolladas en el campo de los negocios son ecológicamente insustentables por despilfarradoras y ciegas a sus consecuencias medioambientales. Muchas de ellas más que adecuarse al modelo de la "destrucción creativa" son expresión directa de una perversa "creatividad destructiva", por ejemplo al someterse a los dictados de la obsolescencia programada. La inmensa mayoría de las seductoras y publicitadas innovaciones tecnológicas son banales, redundantes, superfluas y dañinas desde el punto de vista del bienestar colectivo.
El concepto de "emprendedor social", si no es un pleonasmo, puede indicar adecuadamente una diferencia tanto de medios como de fines en relación al emprendedor económico clásico. No obstante, probablemente sea necesario seguir buscando un término que defina con mayor precisión a esta figura social que no actúa movido por el interés pecuniario pero sobre todo que vincula su proyecto al destino de comunidades emprendedoras o comunidades de iniciativa social. No es un solitario aventurero en la selva económica sino parte de un engranaje colaborativo que emerje desde el terreno de lo común. Como lo es la imaginación decrecentista.
26 de mayo de 2011
“UN MOVIMIENTO “ESPEJO”
2. Este es un movimiento de nuevo cuño que conecta con demandas sociales soterradas, a las cuales les permite expresarse. Su rol no es conducir nada, pues no es una “vanguardia”, sino permitir que emerja lo reprimido, lo ausente, lo divergente. Que aparezca a la luz democrática aquello que ha ocultado y silenciado la razón hegemónica. No puede concretarse, no debe concretarse más, porque no es un sujeto de cambio en sí mismo sino un actor cuyo papel es la creación de las condiciones de posibilidad del cambio deseado Las etiquetas que desesperadamente quieren ponerle sólo son intentos de control de algo en constante transformación.
3. Su función es la de catalizador social, es decir, la de estimular la emergencia de las acciones de los que nos reconocemos como diversos dentro de un proyecto no único sino común. Un referente implícito para este movimiento es el neozapatista que se autoconcibe como un grupo "que plantea una serie de demandas que encuentran coincidencia, reflejos o espejos en las demandas de otras partes del mundo". Ambos son "movimientos espejo" pues reflejan y devuelven la imagen de lo que bulle en las entrañas de la vida social capturando las energías de cambio que sale de ella.
4. La agitación sociopolítica y cultural que pueden estimular estos gestos de desobediencia civil debería generar la apertura y liberación de nuevos espacios de creatividad colectiva para que otros sujetos se expresen en toda la capilaridad social. Es decir, más allá del centro físico y simbólico (la Puerta del Sol y otras plazas) en el que se encuentra ahora el movimiento. La convocatoria a asambleas de barrio va en esa dirección, pero también se deben extender a los centros de trabajo y estudio.
5. Este no es un movimiento "antisistema", ya les gustaría que lo fuera a los que mandan, para exorcizarlo y reprimirlo. En la actualidad, no es posible nada fuera del sistema globalizado. Estamos dentro del sistemamundo.Por este motivo, se trata más bien de “implosiones” en los intersticios del centro, en sus grietas, que descolocan al sistema. “No somos antisistema: el sistema es antinosotros”. Aquí está la gran radicalidad del movimiento. No es casual que se hayan ocupado los centros de las ciudades para expresar la desobediencia. Frente a esta realidad el poder vacila entre la comprensión, la asimilación y el disparo de pelotas de goma.
6. Su trabajo, inédito, está siendo enorme e imprescindible pero la tarea de los cambios concretos no debe recaer sobre este movimiento en general ni sobre los acampados en las plazas en particular. Quienes deberán diseñar proyectos y llevarlos a cabo son los individuos y colectivos en todos los ámbitos sociales, en sus prácticas del día a día, animados por la apertura mental, cultural y política que ha favorecido la acción de los insubordinados. El movimiento ha comenzado a dibujar un camino, quienes debemos
transitarlo somos nosotros.
7. Pero no todo es nuevo: afortunadamente en el tejido social español ya existían muchos colectivos que desarrollaban una práctica coincidente con las críticas y propuestas del movimiento 15-M. Los centros sociales, el movimiento ecologista, los colectivos decrecentistas, feministas, de consumo etc., las cooperativas integrales, las redes de economía solidaria y muchos otros tienen una rica experiencia de trabajo sobre sus espaldas. Es evidente que ahora pueden verse favorecidos por el impulso utópico que ha generado el movimiento a la vez que pueden aportar su propia historia de lucha. Esto implica ahora abrir los espacios de diálogo entre las distintas experiencias y los nuevos sujetos incorporados.
8. En Decrece Madrid nos alegramos por lo que está sucediendo y estamos participando con ilusión en esta nueva etapa social, aportando nuestra mirada crítica y nuestras propuestas a los cambios en marcha. Queremos aprovechar la energía social activada para poner en circulación, en espacios cada vez más amplios, nuestra crítica al productivismo y al imaginario perverso del crecimiento económico infinito.
19 de marzo de 2011
La soledad del inmolado
El llamado “socialismo real” fue una invención dogmática, mediocre y trágica de la cual poco o nada ha quedado para las generaciones actuales. Un mundo paralelo que pasó por la historia de la humanidad con muchísimas más penas que glorias, manchando y comprometiendo el proyecto utópico del siglo veinte para después entregarse a la restauración capitalista. No fue, sin embargo, un mundo totalmente desierto porque siempre existieron personas y colectivos que pensaron y actuaron a contracorriente de la miseria estalinista. Jan Palach estuvo entre ellos.
Un sacrificio individual, solitario, extremo y brutal que remueve conciencias y estimula a la indignación para que se convierta en movilización colectiva. La mayoría de las veces no lo consiguen y quedan sólo como un incómodo recodatorio a la vez de la impotencia y de valentía de los oprimidos. Probablemente muestran también el límite de la ética política: la soledad del inmolado y su dolor.
17 de marzo de 2011
Requiem por Fukushima
El lobby nuclear y el sentido común de los súbditos del sistema intenta desesperadamente reducir lo sucedido a un accidente, a algo eventual, es decir, raro. Su discurso se basa en la poca probabilidad de ocurrencia dada las sofisticadas medidas de seguridad que tienen las centrales nucleares en el mundo y ponen como argumento el hecho de que, en Japón, todas las demás resistieron el terremoto y su posterior ola destructiva. Pero si bien los japones no lo inventaron le pusieron nombre a un fenómeno escaso pero posible: tsunami. Aún así, contruyeron su derrochadora sociedad sobre un territorio movedizo como pocos, confiando en su capacidad de control tecnológico de los fenómenos naturales.
La energía nuclear no forma parte del "curso natural" del desarrollo socioeconómico: como todas, representa decisiones contingentes condicionadas por los intereses de quienes, en cada momento histórico, han tenido la sartén por el mango. La opción no está entre petroleo escaso y energía nuclear "limpia", aunque riesgosa, sino entre una sociedad despilfarradora, contaminante y agresiva y una sociedad austera, respetuosa con el medio ambiente y convivencial. La batalla es contra la fe tecnolfílica oscurece lo que le queda de razón a este bípedo arrogante que ha construido una civilización suicida.
8 de marzo de 2011
Libia y sus acuíferos
Pero eso sucedía en la superficie: su proyecto épico, amén de la represión a su pueblo, continuaba en las profundidades de los mercados financieros europeos y en la profundidades del enorme desierto libio. Aquí la megalomanía de Gadafi linda con el horror. Construyó un rio artificial que conduce agua fósil extraída de enormes acuíferos situados en los desiertos del sur del país. "El Agua fósil (agua connata) es agua subterránea que ha permanecido en un acuífero por milenios. El agua puede permanecer bajo el subsuelo alojada en mantos acuíferos por miles y quizás millones de años. Cuando los cambios geológicos los sellaron impidieron su recarga y éstos quedaron atrapados dentro, convirtiéndose así en: agua fosilizada. El fechado con radiocarbono ha revelado que algunos acuíferos han permanecido así desde hace 40,000 años, desde antes de la última glaciación. Los acuíferos de Ogallala y Nubia se encuentran entre las más notables de las reservas de agua fósil. La extracción del agua fósil es algunas veces referida como agua mina dado que es una fuente no renovable".
Siguiendo el mismo esquema y similar tecnología que la utilizada para la extraccción del petróleo Gadafi ha sacrificado recursos no renovables para sostener su proyecto de "desarrollo" en el norte de Libia y de paso crear una red de tuberías subterráneas aptas para uso militar. La lógica del desarrollo a toda costa, arrogante, agresivo y despilfarrador tiene en el ejemplo libio su paradigma. Pero también, simultáneamente, muestra una vez más lo efímero y transitorio que pueden ser los sueños de omnipotencia. Esperemos que si Gadfi es derrocado sus sucesores detengan o, al menos moderen, este proyecto del horror.
13 de febrero de 2011
Taylorismo y fordismo médico
Taylorismo y fordismo han sido dos maneras complementarias de organización productiva y disciplinamiento de la fuerza de trabajo. El primero tiene como núcleo operativo y símbolo de su funcionamiento el control de los "tiempos y movimientos" y, el segundo, la cadena de montaje. F. Taylor y H. Ford se encuentran en la base de la racionalización productiva que permitió el brutal desarrollo de la industrialización en la primera mitad del siglo veinte, incluyendo, por supuesto, a la industria bélica. La llegada primero de las innovaciones organizativas japonesas, y posteriormente de otras como las suecas en las fábricas de Volvo, hasta terminar en las actuales estructuras empresariales en red, supusieron un cuestionamiento del taylorismo y el fordismo que, en principio (eso se decía) quedaron relegados a sectores industriales muy concretos y muchas veces "atrasados". Esta trayectoria de la organización industrial en el ámbito de la sociología y la economía del trabajo ha sido descrita como la evolución "desde el fordismo al post-fordismo".
Pero, las formas organizativas exitosas desde el punto de vista del lucro empresarial no se abandonan fácilmente. El disciplinamiento a través del control de los tiempos y movimientos y la organización en cadena se aplican también a sectores aparentemente poco aptos para adoptar formas de producción en gran escala. En el caso del hospital de Bangalore se ha dado el paso definitivo parcelando las tareas y enlazándolas en un sistema de acciones coordinadas análogas a la cadena de montaje de una fábrica de automóviles. Gestos y movimientos especializados son realizados sobre un cuerpo, el del paciente, que pierde su unidad esencial para convertirse en un conjunto de segmentos patologizados intervenibles por especialistas que, a fuerza de repetir las acciones, incluso pueden actuar "con los ojos cerrados". Nace la medicina de la ceguera. Esta posibilidad de tratamiento industrial del cuerpo y la salud tiene sus antecedentes, en primer lugar en la actual extensión de las "analíticas" y los "exámenes" a mansalva que han convertido a los médicos en técnicos lectores de indicadores incapaces ya de leer los síntomas en el propio cuerpo del paciente (el encuentro médico-paciente se ha convertido en una relación mediada por la pantalla del ordenador) y, en segundo lugar, en la privatización de los servicios de salud públicos que, entre otras cosas, anuncian ya la proletarización de la clase médica. El ejemplo del hospital de la India lo muestra en toda su crudeza: los médicos se convierten en piezas intercambiables de un engranaje sociotecnológico y comercial que los excede y domina. Su futuro será el de proletarios hiperespecializados y sosfisticados con bajos salarios y condiciones laborales flexibles, de alto estrés, generando, eso sí, beneficios a raudales a las megaempresas sanitarias a quienes venderán su tiempo de trabajo cada vez con menos valor de mercado.
La defensa de este modelo de "producción de salud" se basa en criterios exclusivamente económicos: "Se puede hacer una buena obra y aún así ser muy rentable". El hospital "funciona como una economía de escala: a más operaciones y hospitales más grandes, nuestros costes se reducen"; los mismos argumentos que dio en su momento Henry Ford para fabricar su modelo T. Añade el director del hospital indio un argumento de democratización del acceso a la salud: Ford también prometía que cada consumidor norteamericano tendría su propio automóvil. Cumplió su promesa: sólo hizo falta que se desarrollara el inmenso y descontrolado mercado crediticio que ha llegado hasta hoy; el mismo que estará rondando las fábricas de salud emergentes.
Ver: Operaciones de bajo coste
7 de enero de 2011
Decrecentismo y lenguaje del mestizaje (2)
Funciones
La primera tarea del decrecentismo, entonces, es mostrar lo que esconden las hegemonías del mundo y lo que anuncian las contrahegemonías y las disidencias. Esto corresponde a su función develadora que persigue quitar los velos que cubren los ocultamientos, las simulaciones y las coacciones ideológicas al servicio del poder. Se trata de poner de manifiesto lo soterrado por el imaginario del productivismo y sus excesos. Esta función incluye la función de comunicación o difusión de los develamientos o “comprensiones” que los grupos decrecentistas han obtenido de sus análisis y prácticas. Estos grupos son sujetos colectivos de enunciación que proyectan una identidad y buscan el encuentro con otras identidades. Es importante, no obstante, diferenciar la experiencia del develamiento y comunicación de la aceptación acrítica de una verdad revelada. La enunciación decrecentista debe ser el resultado de procesos dialógicos, racionales, informados y colectivos, sin subordinaciones de ninguna especie, ni siquiera a la misma idea decrecentista.
6 de enero de 2011
Decrecentismo y lenguaje del mestizaje (1)
30 de diciembre de 2010
Crisis y obsolescencia
Deyan Sidjic.
Pero, no hay salida posible de la crisis, si la entendemos en su sentido amplio como crisis social y medioambiental, estimulando justamente uno de sus factores causales. No hay salida productivista ni consumista a la crisis, salvo como engaño y desplazamiento de los problemas a las generaciones venideras, si es que éstas consiguen llegar a existir.
La manoseada expresión "cambio de modelo productivo" debe significar otra cosa para que tenga valor. Debería significar limitación cuantitativa (menos objetos), redireccionamiento cualitativo (respondiendo a las necesidades de las mayorías) y reorientación ecológica de la producción y consumo social de bienes. La tercera sin las dos anteriores es simple maquillaje. La apuesta por el decrecimiento es una apuesta por la perennidad sobre
11 de diciembre de 2010
ZARA y el decrecimiento
El problema de Zara con la ecología no está en sus tiendas ubicadas en los centros de los países centrales y en muchos periféricos. El problema está en su modelo de negocio basado en la deslocalización productiva. Su problema no es arquitectónico sino logístico. Su problema reside en su mismo carácter multinacional asentado en un modelo reticular que implica el uso intensivo de todo tipo de transportes a largas distancias. Su modelo de integración vertical, que significa participar de toda la cadena productiva, desde la fabricación a la comercialización, obliga a la elección de los proveedores a partir de un simple criterio de costes. Se distribuyen las mercancías internamente entre sus centros de venta estén donde estén sus centros de producción, guiados por el criterio del menor precio posible, principalmente de la mano de obra, no por criterios ecológicos.
Por otra parte, todo el diseño sostenible de la tienda, ahora emblemática de la marca, está sustentado en complicados sistemas tecnológicos como "monitores que de manera automática controlan los niveles de CO2, la temperatura, humedad, intensidad lumínica y ruido", "detectores de presencia para encendido y apagado de luces según el tránsito", "cortinas de aire con sensores que controlan los grados y reducen la necesidad de refrigeración o calefacción" etcétera etcétera. Como se oberva, se sigue el ya clásico modelo de salvación ecológica mediante la intensificación de artilugios tecnológicos sofisticados sobre los cuales se desconocen sus procesos de fabricación. Pero la valoración de la sostenibilidad de una actividad económica debe hacerse considerando todos los niveles que lo integran. Si no se hace así el maquillaje ecológico final esconde fácilmente las perversiones de la cadena productiva. Se debe revisar la cadena de valor ecológico imbricada en la anterior.
Por otra parte, toda la supuesta intención ecológica de la empresa queda abolida a partir de otro de los pricipios de su modelo de negocio: la obsolescencia programada. Zara inauguró el just in time en el campo de la moda lo cual implica una alta rotación de sus mercancías en perfecta sintonía con las exigencias de una sociedad de consumo globalizada, ávida de novedades superficiales, esta vez en el campo de la indumentaria. Esta alta rotacíon es necesariamente generadora de desperdicios tanto en el polo de la producción como en el del consumo, amén de exigir un gasto energético desorbitado imposible de contrarrestar con ingenuas soluciones como las lámparas Led, utlizadas en la nueva tienda.
Desde una perspectiva decrecentista un modelo como el de Zara es inviable. Representa la peligrosa ideologia de la sostenibilidad, tranquilizadora, seductora y aparentemente eficaz, pero en escencia continuadora de un modelo de vida, producción y consumo depredador y ciego.
24 de noviembre de 2010
Coreas
La fósil y exótica dictadura comunista del Norte juega con las armas nucleares como último recurso disuasorio. La precaria y cuestionable democracia del sur se asienta en un híper capitalismo voraz y contaminante.
Una paradoja: el paralelo 38, donde se encuentra la zona desmilitarizada que divide a los dos países, rodeada de armas y donde no entra nadie, es uno de los espacios ecológicamente mejor preservados del planeta. Un área de cerca de mil kilómetros cuadrados está momentáneamente a salvo de la depredación antrópica. Otra muestra de que basta la ausencia humana para que la naturaleza se expanda en su plenitud, sin interrupciones, libre.
Que a nadie le se ocurra tomarlo como ejemplo a seguir, en todo caso. Porque está desmilitarizada en su centro e híper militarizada en sus bordes está ecológicamente protegida, pero al revés la cosa no es necesariamente cierta: la protección ecológica no requiere de armas.
18 de noviembre de 2010
Magnitudes y escalofrios
"Seguir con la dinámica actual de crecimiento nos enfrenta a la perspectiva de la desaparición de la civilización tal como la conocemos, no en millones de años ni tan sólo en milenios, sino desde ahora y hasta el fin de este siglo" Peter Barrett.
"La UNESCO considera que entre dos mil (hipótesis baja) y siete mil (hipótesis alta) millones de personas sufrirán falta de agua en 2050. El Informe Candessus, elaborado por el antiguo Director del FMI, avanza la cifra de cuatro mil millones" Serge Latouche
"Es probable que estemos viviendo la sexta extinción de las especies. (...) la quinta extinción se produjo hace 65 millones años vio el fin de los dinosaurios y otras grandes bestias, probablemente tras el choque de un asteroide. (...) Pero a diferencia de las precedentes, el ser humano es directamente responsable de la disminución actual de los seres vivos y podría muy bien ser su víctima" Serge Latouche.
"Desde el año de 1993, el biólogo de Harvard E. O. Wilson estimó que la Tierra está perdiendo alrededor de 30,000 especies por año , lo cual se traduce a la estadística aún más espeluznante de tres especies cada hora. Algunos biólogos han comenzado a pensar que esta crisis de la biodiversidad (esta “Sexta Extinción”) es aún más severa y más inminente que lo que Wilson supuso" Instituto Americano de Ciencias Biológicas
"(Durante el siglo veinte) se cuadruplicó la población del mundo y su economía de multiplicó por 14, mientras que el consumo energético aumentó 16 veces y el factor de expansión de la producción industrial fue de 40. Pero las emisiones de dióxido de carbono fueron también 13 veces superiores y el consumo de agua se multiplicó por 9" Paúl Kennedy
Como se sabe, frente a este inventario, muy sumario, de catástrofes caben, por lo menos, tres actitudes y posiciones ideológicas: La primera, la más fácil, el negacionismo. Se trata de refutar las evidencias y aportar datos, en el mejor de los casos, que vinculen, por ejemplo, los cambios climáticos con cambios naturales. Desde esta perspectiva los desastres advertidos por científicos desde diversos ámbitos de investigación no tienen carácter antrópico: corresponden a las fluctuaciones de la naturaleza frente a las cuales nada se puede hacer.
La segunda, la más conciliadora, afirma que los daños son antrópicos pero es posible ecologizar la producción y el consumo manteniendo el ritmo de vida. Aquí encontramos todas las variedades de desarrollo "sostenible", la economía verde etc. La confianza ilimitada en la tecnología como factor de salvación es propia de esta posición y de la anterior. De allí la apuesta por automóviles eléctricos, la energía nuclear, considerada "limpia, el reciclaje" y otras ingenuidades, algunas de ellas muy peligrosas.
La tercera la más difícil: la decrecentista afirma que la participación humana en los desastres medioambientales no admite discusión y que de lo que se trata es de detener, más o menos paulatinamente, la actual producción económica desbocada y guiada por una lógica social insana. Decrecimiento generalizado de la producción y consumo en los países centrales y decrecimiento focalizado en los estamentos altos de los países periféricos. Por aquí va la propuesta decrecentista.
Para los decrecrentistas, la magnitudes de las catástrofes que nos producen escalofríos son un estímulo para pensar e imaginar la posibilidad de una sociedad diferente, sin conocer a ciencia cierta la probabilidad de que pueda realizarse.
7 de noviembre de 2010
Citas (12)

"El crecimiento hoy en día sólo es un asunto rentable a condición de que el peso y el precio recaigan en la naturaleza, en las generaciones futuras, en la salud de los consumidores, en las condiciones de trabajo de los asalariados y, más aún, en los países del Sur"
“Nuestro sobrecrecimiento económico llega hasta los límites finales de la biosfera. La capacidad regeneradora de la Tierra ya no puede atender a la demanda: el ser humano transforma los recursos en desechos mucho más rápido de lo que la naturaleza tarda en transformar esos desechos en nuevos recursos”
"¿Hacia dónde vamos? Directos hacia la pared"
Serge Latouche: "Pequeño tratado del decrecimiento sereno"
30 de octubre de 2010
Misoneismo e innovación decrecentista (1)

El misoneismo, escuetamente definido como aversión a las novedades -del gr. misein, odiar, y neos, nuevo- puede ser confundido con la razonable precaución hacia la neofilia, pasión desbordada hacia lo nuevo per se, que manifestamos los decrecentistas.
La idea de innovación, apropiada y colonizada por el discurso y la práctica del mangement, estimula la producción aparente de lo nuevo bajo la forma de novedad. Lo aparentemente nuevo vale más que lo aparentemente viejo.
El modelo económico hegemónico, que subordina la producción a la mercantilización, estimula una amplia difusión de las tecnologías y de los objetos tecnológicos pero una baja apropiación de ellos. Microsoft quiere vender la mayor cantidad posible de XP; no está preocupado por la apropiación de dicha tecnología. Uso y apropiación social son conceptos diferentes.
El modelo estándar de innovación es selectivo y jerárquico; no da cuenta de la riqueza social disponible para la inventiva. Nos dice que el desarrollo social y económico depende de las iniciativas de unos actores que deben innovar pero, al mismo tiempo, nos advierte que sólo son realizables por un determinado y restringido tipo de ellos: emblemáticamente el emprendedor shumpeteriano. Para el resto de la sociedad sólo queda la admiración o el miedo frente a sus obras.
El modelo de innovación "de arriba hacia abajo" favorece la infrautilización de la energía y creatividad social y lleva al talento colectivo hacia territorios banales, hedonistas y egoístas de creatividad, lejos de los objetivos del bienestar común. La reducción de la innovación a sus aspectos exclusivamente económicos y mercantilistas desprecia las experiencias de innovación distribuidas en todo el campo social.
17 de octubre de 2010
Mineros y pasamontañas

Comencemos con el relato de la situación antes del espectáculo: treinta y tres mineros quedan atrapados a más de seiscientos metros de profundidad en una mina de cobre de tamaño mediano en el desierto chileno. Pasan dos semanas y finalmente los esfuerzos de búsqueda concluyen con éxito: aunque débiles, están vivos. Aquí comienza la construcción del espectáculo, es decir, con la voluntad política de encontrarlos y de anunciarlo a los cuatro vientos. La apuesta arriesgada del gobierno y su presidente tuvo éxito. Pero hallarlos vivos fue azaroso. El dado de las probabilidades trabajó bien para el gobierno chileno y, por supuesto, para los mineros y sus familias. El espectáculo sigue su camino ampliando sus recursos expresivos, tecnologizándose y masificándose. Los medios de comunicación colaboran creando personajes, narraciones y pautando la temporalidad de los acontecimientos. Se comienzan a abocetar los perfiles de los héroes. El espectáculo concluye, en su fase eufórica, con la épica del rescate exitoso, perfecto, divino. Se inicia ahora la fase depresiva: el reloj de la historia vuelve a su aburrida parsimonia habitual y aparece el tiempo de la cotidianeidad y sus miserias: los hasta ayer héroes y sus familias comienzan a exigir dinero por sus testimonios y los periodistas, aunque muchos critiquen ese comportamiento, a pagar. El juego con la muerte también tiene valor de cambio. Comienza la resaca y el desencanto: del reality show al dirty realism.
Guy Debord, insigne “situacionista”, afirmaba en su texto más famoso, “La sociedad del espectáculo”, que “Toda la vida de las sociedades donde reinan las condiciones modernas de producción se anuncia como una inmensa acumulación de espectáculos: todo lo que era directamente vivido se aleja en una representación”.
Hay que retener la idea de producción: producción económica y producción de espectáculos, puesto que van juntas casi siempre. El espectáculo surge de una voluntad política de producción de espectáculos. La realidad es hecha espectacular por los actores sociales interesados en destacar un aspecto de ella y ocultar otras. Por cada palabra pronunciada hay por lo menos otra palabra silenciada. El espectáculo de los mineros silenció, por ahora, entre muchas otras cosas, el conflicto entre el Estado chileno y una parte del pueblo mapuche, por ejemplo. Y silenció, por supuesto, el apartheid cultural, económico y étnico en el que vive una mayoría de su población.
Debord nos regala definiciones aún más precisas: “El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social mediatizada por imágenes". En el espectáculo de los mineros, en su abundancia y plenitud metafórica, se escenifican de manera implacable las relaciones sociales en una sociedad como la chilena, brutalmente estratificada económica, racial y culturalmente, pero que vive la ilusión de su unidad y homogeneidad esencial. El espectáculo en su plenitud paroxística, es decir, cuando los mineros son rescatados, apela al plural identitario y nacionalista: ha sido el esfuerzo de todos los chilenos. Todo Chile debe estar contento. Los mismos que los condenaron a la oscuridad los traen a la luz. El gobierno, con la ayuda impagable de Dios, los técnicos y la Nasa los han salvado.
El subcomandante Marcos, afirmaba que los indígenas chiapanecos se hicieron visibles para el poder y la opinión pública cuando se pusieron el pasamontañas: hasta ese momento nadie los veía; estaban ausentes. La máscara, el pasamontañas, paradójicamente, al ocultar los rostros de los excluidos, los hacía visibles. El accidente de la mina, ha sido el pasamontañas de los mineros chilenos; se han hecho visibles a partir de la invisibilidad que les otorgó la oscuridad del agujero en el que estuvieron sepultados en vida durante semanas. El poder reconoció su presencia cuando más ocultos estaban. Y desde allí comenzó la tarea titánica de hacerlos emerger literal y metafóricamente. El poder los rescató y con ello aumentó su gloria, la del poder no la de los mineros, puesto que ahora que están visibles irán desapareciendo. El simulacro de la fusión de clases ya ha terminado. La cápsula del ascenso social se ha detenido de manera brusca. Salvo excepciones, la mayoría volverá a las profundidades abisales de la estratificación social, a la oscuridad pétrea de la exclusión, soñando con aquella oportunidad en que, sepultados y agónicos, fueron visibles.
12 de octubre de 2010
Citas (11)
Boaventura de Sousa Santos: El Milenio Huérfano.
8 de octubre de 2010
Desastres y prosperidad

30 de septiembre de 2010
Citas (10)
Sin embargo, otra salida muy diferente se perfila, que conduce a la extinción del mercado y de los asalariados por la expansión de la autoproducción, la redistribución de la misma y la gratuidad. (...) Producir lo que consumimos y consumir lo que producimos es el mejor camino para salir del todo-mercado"
Manifiesto Utopía. Icaria Barcelona. 2010.



