Relacione Ud. algunos párrafos en una misma noticia y se hará una idea bastante aproximada de hasta dónde puede llegar la insensatez y la codicia del algunos.
Párrafo 1
"El Ártico alcanzó el pasado 16 de septiembre la mínima extensión helada
desde que en 1979 los satélites comenzaron a realizar mediciones. Ese
día contaba con 3,41 millones de kilómetros cuadrados helados, lo que
supone un 18% menos que en el anterior récord, del 18 de septiembre de
2007, según ha anunciado este miércoles el NSIDC
el organismo de EE UU que realiza las mediciones. Respecto al mínimo de
hace cinco años, la diferencia es de 760.000 kilómetros cuadrados, lo
que supone 1,5 veces el tamaño de España. Los científicos relacionan el
deshielo del Ártico con el "calentamiento global" y proveen que en solo
unas décadas quede libre de hielo en verano. Los seis mínimos de
extensión han ocurrido los últimos seis años"
Párrafo 2
(Walt Meier, científico del NSIDC) “enfatiza que la variabilidad natural puede tener alguna
responsabilidad, pero no toda, en el deshielo. El resto lo atribuye,
como la mayoría de los científicos, al cambio climático producido por la
emisión de combustibles fósiles. El uso de estos, principalmente carbón
y petróleo desde la Revolución Industrial, emite CO2, que se acumula en
la atmósfera, retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el
planeta. Meier asegura que “es muy probable que en los próximos 20 o 30
años el Ártico quede en verano libre de hielo”. En solo unos años, los
científicos han ido adelantando su previsión sobre cuándo ocurriría eso:
de 2070 bajaron a 2040 y ahora no descartan que ocurra en dos décadas"
Párrafo 3
Carlos Duarte, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y que ha dirigido expediciones al Ártico (señala) que: “Esto no es la variabilidad natural del clima. (...) es lo que la Convención de
Naciones Unidas define como ‘cambio climático peligroso’. Mientras,
estamos enfrascados en discusiones semánticas”. Duarte tiene un símil
para la inacción: “Estamos tocando la lira mientras arde Roma”.
Párrafo 4
"El deshielo del Ártico ha generado enormes expectativas en compañías
petrolíferas, de gas y mineras que esperan poder acceder a un territorio
rico e inexplorado"
Es decir, mientras las evidencias científicas y el sentido común, avalan una inexorable destrucción de muchas de las condiciones de posibilidad de la vida sobre la tierra, otros se frotan las manos porque podrán extraer beneficios de tal destrucción. Decrecimiento o barbarie.
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19 de septiembre de 2012
20 de mayo de 2012
La imaginación tecnológica y la banalidad
Todo el mundo tiene derecho a imaginar el futuro en general y el futuro tecnológico en particular. Sin embargo, la mayoría no lo hacemos y dejamos que otros lo imaginen por nosotros. Es decir, delegamos la capacidad y el potencial de imaginación de que se encuentra socialmente distribuida. Al parecer, a la división del trabajo productivo le corresponde una división del trabajo de la imaginación. Por este motivo, existen individuos que se dedican a imaginar productos y servicios que supuestamente nos harán más fácil la vida.
Hace algún tiempo un periódico invitó a diferentes personas a pensar acerca del cual sería el “invento que falta en nuestras vidas”. Las respuestas fueron muy heterogéneas. Destacamos la que dio el ejecutivo de una empresa fabricante de electrodomésticos. “Me gustaría que existiera un electrodoméstico inteligente que nos evitara usar sartenes y ollas, con el que nunca más nos preocupáramos de si los ingredientes son frescos, ni tuviéramos que consultar la receta en un libro. De hecho, estamos investigando sobre una cocina del futuro que no necesite nada. La superficie de cocción inteligente sin forma definida y moldeable, permitiría que nos limitáramos a situar los ingredientes sobre ella y el aparato lo analizaría, presentando un lista de las recetas que mejor se ajusten a ellos”. Supongo que este deseo será compartido por muchos y que la empresa en cuestión dedicará tiempo y muchos recursos económicos y humanos para logra que el producto por fin exista: deseos, cerebros y máquinas se pondrán al servicio de esta imaginación y la harán realidad.
Por su parte, Michio Kaku un prestigioso científico especialisrta en la Teoría de las Supercuerdas, afirmó hace unos pocos años que se está trabajando en un prototipo de sensores cerebrales, que acercándose a la telepatía, permite colocar un chip, llamado BrainGate, en el cerebro. Afirma, alegre y complacido que “podemos conectar ese chip a un odrdenador para jugar a los videos juegos, resolver crucigramas, escribir correos electrónicos y mandarlos simplemente mediante el pensamiento. En Japón hablan ya seriamente de fotografiar los sueños. Hoy es imposible, pero investigadores de la Universidad de Kioto han descubierto que la imagen que genera el cerebro se hace pixel a pixel”
Los ejemplos que hemos puesto corresponden a los imaginarios del mamistream cultural, empresarial y tecnocientífico. Y no nos gustan. Es la imaginación tecnológica dominante que mañana se convertirá en productos que rodearán y condicionarán nuestra vidas. Son ejemplos de tecnologías aristocráticas que, en otro lugar, hemos opuesto a las tecnologías plebeyas. Tecnologías excesivas, banales y, por lo tanto, débiles en espesor cultural las primeas y tecnologías austeras y arraigadas en las prácticas comunitarias las segundas. Una perspectiva decrecentista acerca de los objetos tecnológicos debe rebelarse contra la contaminación semiótica y física de nuestros entornos que estos excesos conllevan. No se se trata de renunciar al mundo artificial que nos caracteriza como especie. Ningún primitivismo debería definirnos. Se trata de apostar por "nuevas calidades " en ese medioambiente artificial y consolidar una teoría del diseño dentro de un mundo limitado, complejo y precario. Apostar por el "cuidado de las cosas", frente a la cultura del desecho y la obsolescencia programada.
Hace algún tiempo un periódico invitó a diferentes personas a pensar acerca del cual sería el “invento que falta en nuestras vidas”. Las respuestas fueron muy heterogéneas. Destacamos la que dio el ejecutivo de una empresa fabricante de electrodomésticos. “Me gustaría que existiera un electrodoméstico inteligente que nos evitara usar sartenes y ollas, con el que nunca más nos preocupáramos de si los ingredientes son frescos, ni tuviéramos que consultar la receta en un libro. De hecho, estamos investigando sobre una cocina del futuro que no necesite nada. La superficie de cocción inteligente sin forma definida y moldeable, permitiría que nos limitáramos a situar los ingredientes sobre ella y el aparato lo analizaría, presentando un lista de las recetas que mejor se ajusten a ellos”. Supongo que este deseo será compartido por muchos y que la empresa en cuestión dedicará tiempo y muchos recursos económicos y humanos para logra que el producto por fin exista: deseos, cerebros y máquinas se pondrán al servicio de esta imaginación y la harán realidad.
Por su parte, Michio Kaku un prestigioso científico especialisrta en la Teoría de las Supercuerdas, afirmó hace unos pocos años que se está trabajando en un prototipo de sensores cerebrales, que acercándose a la telepatía, permite colocar un chip, llamado BrainGate, en el cerebro. Afirma, alegre y complacido que “podemos conectar ese chip a un odrdenador para jugar a los videos juegos, resolver crucigramas, escribir correos electrónicos y mandarlos simplemente mediante el pensamiento. En Japón hablan ya seriamente de fotografiar los sueños. Hoy es imposible, pero investigadores de la Universidad de Kioto han descubierto que la imagen que genera el cerebro se hace pixel a pixel”
Los ejemplos que hemos puesto corresponden a los imaginarios del mamistream cultural, empresarial y tecnocientífico. Y no nos gustan. Es la imaginación tecnológica dominante que mañana se convertirá en productos que rodearán y condicionarán nuestra vidas. Son ejemplos de tecnologías aristocráticas que, en otro lugar, hemos opuesto a las tecnologías plebeyas. Tecnologías excesivas, banales y, por lo tanto, débiles en espesor cultural las primeas y tecnologías austeras y arraigadas en las prácticas comunitarias las segundas. Una perspectiva decrecentista acerca de los objetos tecnológicos debe rebelarse contra la contaminación semiótica y física de nuestros entornos que estos excesos conllevan. No se se trata de renunciar al mundo artificial que nos caracteriza como especie. Ningún primitivismo debería definirnos. Se trata de apostar por "nuevas calidades " en ese medioambiente artificial y consolidar una teoría del diseño dentro de un mundo limitado, complejo y precario. Apostar por el "cuidado de las cosas", frente a la cultura del desecho y la obsolescencia programada.
19 de julio de 2011
Rejuvenecimiento perverso
Dice la prensa que "el presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Camiones y Automóviles (Anfac), Francisco Javier García Sanz, ha solicitado al Gobierno que tome medidas y que dé su apoyo para lograr un rejuvenecimiento del parque automovilístico español". Este empresario señaló que "un parque automovilístico envejecido es sinónimo de un estancamiento y por ello solicitó el apoyo de las administraciones para que ayuden a su rejuvenecimiento, tanto por motivos de seguridad, como de impulso económico y de reducción del impacto medioambiental".
Sabemos que el modelo productivista prevaleciente requiere una constante renovación de las mercancías que genera. No puede sino producir actividad a través de la permanente sustitución de lo viejo por lo nuevo. El problema está en que la definición de lo que se considera viejo o nuevo no está determinado por el tiempo físico de los materiales ni por su valor de uso sino por el tiempo histórico de las necesidades del capital para revalorizarse, y por lo tanto, por la producción de los valores de cambio necesarios para ello.
Para el presidente de Anfac "rejuvenecimiento" significa sustitución de la masa vehículos actuales por otros nuevos, es decir reemplazo de lo que ahora funciona, es útil, sirve a unos propósitos por algo que se supone que será mejor "tanto por motivos de seguridad, como de impulso económico y de reducción del impacto medioambiental". De estos motivos argumentados el segundo es la verdadera causa del eufemismo "rejuvenecimiento". La producción industrial está gobernada por las leyes de la obsolescencia programada más o menos directa, más o menos indirectamente. La máquina de la producción se basa en un eterno juego de sustituciones de unos objetos por otros sin consideración de los efectos de esa interminable sustitución. La estabilidad, la permanencia, la cadencia, el sosiego productivo atentan contra los intereses de la acumulación y los beneficios. Para ello hay que contar con la complacencia de los consumidores conveciéndoles de que el nuevo modelo es "mejor" que el anterior y así sucesivamente.
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