14 de marzo de 2010

Paradoja de Jevons


Las paradojas son fascinantes porque rompen las trayectorias tranquilizadoras del sentido común. El sentido común es un camino confortable que no le gusta verse perturbado por las interpretaciones contradictorias o simplemente paralelas de la realidad. Ideologías y sentido común se requieren mutuamente y van de la mano para ocultar aquello que algunos no quieren mostrar. Las ideologías exitosas utilizan al sentido común en sus estrategias de ocultación.

La ideología del desarrollo sostenible se basa en la idea de que lo mismo que se hace ahora con enormes costos ecológicos se puede hacer de manera “ecoeficente”, es decir, reduciendo los inputs energéticos por unidad producida. Eso, efectivamente, puede lograrse y de hecho, según Latouche, la intensidad energética para producir un euro de PIB disminuye de media un 0,7 % por año en Europa desde 1991. Pero aquí interviene la paradoja, esta vez de la mano de William S. Jevons. A este economista marginalista inglés se le conoce, entre otras cosas, porque formuló la idea del “efecto rebote” que, posteriormente, ha sido denominada “la paradoja de Jevons”, basada en la observación del uso del carbón en las calderas de vapor en la Inglaterra de finales del siglo diecinueve. El perspicaz Jevons se dio cuenta de que aunque estas calderas iban consumiendo menos carbón, gracias a los perfeccionamientos técnicos, el consumo global de carbón iba aumentando por el incremento del número de calderas. Formulada de manera más general, el efecto rebote quiere decir que hay una tendencia al aumento del consumo relacionado con la reducción de los límites al uso de una tecnología, con lo cual lo que había ganado por un lado se pierde por el otro. Qué mala pata.

A la ideología del desarrollo sostenible le gustaría que Jevons no hubiera existido para poder seguir defendiendo toda la monocromía de sus fantasías: coches verdes, empresas verdes, economía verde…Pero Mr. Jevons les seguirá estropeando para siempre sus delirios “sostenibles”. El economista inglés era en sí mismo una paradoja: murió ahogado, a los 47 años, en la piscina de un balneario mientras buscaba curarse de una de sus múltiples dolencias.

7 de marzo de 2010

Fe tecnofílica

La fe de algunos en la evolución de la tecnología limita con la ceguera, la ignorancia o la inmoralidad. En España, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, vaticinó hace unas semanas en un pleno del Congreso que la energía nuclear será un día "una renovable más", cuando puedan utilizarse como combustible los residuos que se guardan en el futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC).

El contexto de esta declaración es la vergonzosa competencia de algunos pueblos españoles para ser custodios de la basura radioactiva generada por las centrales dispersas por todo el Estado. Los defensores del modelo productivo termonuclear tienen aquí un argumento aparentemente contundente para justificar su posición: a través del desarrollo tecnológico futuro, la basura nuclear, peligrosa, será convertida en un insumo inocuo para el mismo proceso productivo que lo creó. Sofisma perfecto y, por lo tanto, perverso. Apuesta por un desarrollo tecnológico posible, pero de probabilidad desconocida, sostenido por la inventiva de las generaciones futuras legitimando la idea de que los costes ambientales pueden no estar incluidos en la actividad económica presente. Por el contrario, desde una perspectiva decrecentista el futuro no debe ser cargado con la responsabilidad de solucionar los problemas del presente, sino al revés: es en el presente donde se deben prever y solucionar los problemas para dejar que el futuro se encargue de los propios.

Por otra parte, la estrategia de llevar a la energía nuclear al campo, en principio, más aceptable socialmente de las energías renovables, hace aguas por todas partes. La definición de energía renovable nos dice que se trata de aquellas “que se producen de forma continua y son inagotables a escala humana. El sol está en el origen de todas ellas”. Pero, renovable no quiere decir inocua: los biocombustibles constituyen una de las energías renovables por excelencia y las consecuencias y costes medioambientales negativos en su producción y consumo pueden ser enormes. Con mucha más evidencia sucede en el caso de la nuclear. Las artimañas retóricas para ocultar el peligro nuclear corren paralelas con las artimañas políticas, comprando conciencias, para ocultar los residuos en las poblaciones periféricas del país. En ambos casos, la cosa huele mal.

4 de marzo de 2010

Citas (5)

Un anuncio pagado por el gobierno filipino y publicado en Fortune Magazine decía: "Para atraer empresas como la suya...hemos allanado montañas, desecado humedales, cambiado el curso de los ríos, reubicado ciudades...todo para hacerle más fácil a usted y a su compañía realizar negocios aquí". Goldsmith, E. , The Ecologist, vol. 29, nº 2, mayo junio 1999. Citado por García J. et al. "La dimensión cooperativa". Icaria.Barcelona .2006.

1 de marzo de 2010

Terremotos y clases sociales

Un terremoto es algo serio. Se remecen los cimientos; los físicos y los existenciales. A algunos de los habitantes de este planeta la vida se les "terremotea" más que a otros, dependiendo de la placa tectónica sobre la cual han nacido. Nacer sobre un terreno movedizo probablemente forja el carácter pero no quita el miedo. Nadie le pierde el miedo a un terremoto, aunque su biografía pueda ser ordenada por hitos telúricos. Nacer o vivir sobre un territorio que se mueve aumenta las probabilidades de pasarlo mal en la vida. Pero, como siempre, lo pasan peor los que, en general, lo pasan mal habitualmente, con o sin terremotos. Curioso. Chile no es Haití, pero los pobres de Chile lo están pasando peor que los que no son pobres en Chile. La placa tectónica es democrática pero la distribución de la riqueza no lo es y eso, en general, tiene que ver bastante con que se te caiga o no la casa encima. La geología es ciega pero las clases sociales no lo son: distribuyen muy bien los privilegios. Y los ladrillos.

2 de febrero de 2010

Tecnologías estúpidas

Veo en el Metro de Madrid, sin desearlo, sólo porque sus responsables han situado, al alcance de todas las miradas, pantallas ubicuas en los vagones, la noticia sobre una casa equipada con artilugios "domóticos". La domótica, en el caso del domus” (casa) y la “inmótica” en el caso de los edificios de uso no doméstico (empresas, industrias etc.) con la promesa de confort, ahorro energético y seguridad es la penúltima ofensiva de penetración de las tecnologías banales, aunque peligrosas, en todos los ámbitos de la vida humana.

La coartada del “diseño inteligente” ha abierto las puertas de los hogares a la invasión de artefactos originarios de los espacios automovilísticos, y aeronáuticos, entre otros, atravesados, a su vez, por las tecnologías electrónicas e informáticas. La metáfora del hogar es ahora una nave espacial con un “cuadro de mando” que controla su funcionamiento a través de sensores. La casa es ahora un conjunto integrado de subsistemas de información que una vez procesada, genera órdenes para los actuadores. La digitalización de las prácticas sociales alcanza aquí el paroxismo.

La tecnología al servicio de la banalidad, encandila, causa admiración y parece señalar un camino natural de evolución de la inventiva social. Programación para el encendido de luces halógenas, música ambiental mientras se cocina, persianas que se cierran cuando el habitante deja la casa, en fin, “diseño inteligente” para satisfacer deseos pueriles."Desde el interior de la vivienda, el propietario tiene un control remoto de pequeño tamaño con el que puede regular la temperatura de la calefacción de cada habitación o escoger los canales de televisión que verán los niños cuando lleguen a la casa."

Pero, frente a estas tecnologías estúpidas, afortunadamente, están las tecnologías verdaderamente importantes para el bienestar común. Tecnologías humildes como un horno solar o un biodigestor casero ofrecen mucho más valor social y esperanza de convivencia que la sofisticación obsolescente de las tecnologías triviales.

30 de enero de 2010

Austeridad común

Una crítica habitual a la propuesta por el decrecimiento es que ésta no reconoce que los llamados países del Sur tengan el derecho a crecer económicamente tal como lo han hecho los del Norte. A continuación se añade que los primeros, desgraciadamente, no les queda más remedio que aceptar la repetición de los estragos ambientales y energéticos que, en su momento, los segundos provocaron. Es importante rebatir este argumento porque quiere apuntar a una crítica ética al decrecentismo tratando de inmovilizarlo allí donde tiene mucho que decir y aportar. Nos aventuraremos a comentar brevemente esta cuestión.

En primer lugar, el imperativo decrecentista supone para el Norte una reducción drástica de la sobreproducción y el sobreconsumo y, al mismo tiempo, supone un aumento también drástico de la infra producción y el infraconsumo en el Sur, pero tratando de alcanzar un nivel de austeridad común. Para un país africano, como plantea Latouche una sociedad austera "quiere decir producir y consumir más, porque no están ahora en una situación de austeridad; están por debajo de ella". La diferencia entre pobreza y austeridad debe ser subrayada.

En segundo lugar, las metáforas Sur y Norte describen de manera muy general la complejidad de las realidades socioeconómicas, pues hay "sures" en el Norte y "nortes" en el Sur. En el segundo caso, esto significa que dentro de una tendencia a una austeridad común universal muchos de los países del Sur deberán afrontar procesos de decrecimiento internos destinados a un reparto lo más equitativo posible de la riqueza. No debemos olvidar que, por ejemplo, en los llamados "países emergentes" y en otros no tan emergentes, existen espacios de sobreproducción y sobre consumo equivalentes a la de los países centrales. Las dinámicas de decrecimiento deberán desarrollarse, entonces, en primer lugar, de manera endógena y después abordarse en un contexto mundial en la perspectiva de una austeridad común.

El proyecto de "austeridad común" plantea, por lo tanto, una adecuación o modulación del decrecimiento de acuerdo a las diferentes formas de expresión de las inequidades a partir de iniciativas que no son a priori ni formalizables ni predecibles. Como señala nuevamente Latouche, "detrás del slogan del decrecimiento y su correspondiente ruptura con la sociedad de crecimiento está la apertura en positivo a proyectos extremadamente diversos que simplemente tienen en común proyectos de sociedad austera, de no ser sociedades de despilfarro, de sobreconsumo".

27 de enero de 2010

Citas (4) Cóndores

"Al salvar al condor y sus congéneres lo importante no es tanto el hecho de que tengamos necesidad del condor, sino que para hacerlo necesitamos desarrollar las cualidades humanas que necesitaremos para salvarnos a nosotros mismos"

Ian McMillan. Man and the California Condor: The Embattled History and Uncertain Future of North America's Largest Free-Living Bird. New York.Dutton, 1968.

26 de enero de 2010

Ecologismo y decrecimiento

Aunque lentamente, algunos de las ideas y planteamientos decrecentista, comienzan a formar parte explícita de los análisis críticos de los grupos ecologistas más relevantes. Reproducimos parte de un artículo, aparecido en el sitio web de WWF que alude a la posición de estos colectivos frente a la Ley de Economía Sostenible.

"Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF criticarán esta tarde en la reunión del Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA) el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible (LES) por considerar que realmente lo único que busca es un crecimiento productivista que en el fondo abunda en una cultura económica insostenible. También valorarán muy críticamente la evaluación de la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible (EEspDS) tildándola de autocomplaciente y de estar fuera de la realidad.

Esto supone que, nuevamente, el Gobierno plantea una medida que parte de una premisa falsa: que vivimos en un planeta de recursos y sumideros (basureros) infinitos, en el que el crecimiento continuado es posible. El crecimiento económico no puede realizarse si no es con un incremento constante del consumo energético y de materiales, así como mediante una producción creciente de residuos.

Esto queda claro al analizar los principales indicadores ambientales agregados, como el Requerimiento Total de Materiales o la huella ecológica. El Requerimiento Total de Materiales (RTM) de la economía española se incrementó un 11'8% entre 2000 y 2006, y también lo hizo en términos per cápita (OSE, 2009). Por otra parte, España tiene una huella ecológica global de 5,7 hectáreas globales per cápita y un déficit ecológico del 338% (WWF, 2008).

El mejor ejemplo de que esta es una ley para garantizar el crecimiento y no la sostenibilidad, se refleja también en la multitud de medidas que incluye el anteproyecto cuya finalidad es reanimar la economía e incrementar la competitividad, las cuales conforman la mayoría de medidas.

Además, una parte importante de las propuestas supuestamente sostenibles no lo son, a juicio de las organizaciones ecologistas. Entre ellas se encuentran las de fomento del mercado de emisiones o del coche eléctrico, que no son suficientes para avanzar hacia la sostenibilidad. Además, la LES se olvida por completo de garantizar la no sobre-explotación de los recursos naturales ni de evitar el impacto de las actividades económicas sobre el patrimonio natural y la biodiversidad.

En cualquier caso, esto no impide que algunas de las medidas comprendidas en este anteproyecto de ley sean valoradas positivamente. Tal es el caso del fomento del alquiler de viviendas y el recorte de ayudas para su compra, o los incentivos para innovación ambiental.

Puede ser cierto el avance en algunos indicadores ambientes, como consecuencia de la reducción en el crecimiento por la crisis, como señala la evaluación. Pero la poca fiabilidad del informe se hace patente cuando el resultado de los indicadores sociales presentados también es positivo. Por ejemplo no aparece ni siguiera el indicador de la tasa de paro.

Además, en el balance no aparecen indicadores clave para la sostenibilidad, como el Requerimiento Total de Materiales o la huella ecológica y, en general los usados están mal elegidos si se quiere dibujar un panorama realista de la situación española.

Fuente: WWF

23 de enero de 2010

Basura electrónica


La segunda ley de la ecología, según Barry Commoner, es que “todo debe ir a alguna parte. No hay "residuos" en la naturaleza y no hay un "afuera" adonde las cosas puedan ser arrojadas", ha sido seguramente una de las más ignoradas en la historia de la humanidad. Lo fue en tiempos de nuestros antepasados trogloditas y lo es en estos tiempos de la economía y sociedad del conocimiento, como gustan en llamarla ya casi todos. Los primeros tenían la ventaja de que sus restos orgánicos, físicos y químicos, individuales y colectivos, tenían un volumen y unos tiempos de producción lo suficientemente limitados y pausados como para que la madre tierra los absorbiera, en general, sin grandes dificultades. La economía industrial rompió la escala de producción de basuras y nos dejó este planeta contaminado y ya en muchos aspectos "indescontaminable". Sobre esa entropía sobrevivimos hoy.

Sin embargo, los ilusos y/o hipócritas hablan hoy de la economía “desmaterializada”; una nueva era en la que supuestamente se habría reducido sustancialmente nuestra dependencia de la materia y, por lo tanto, nuestra condena a generar basura. El código informático la habría sustituido y, junto con ella, a sus desagradables residuos. El mundo del chip quiere ser luminoso e inmaculado en comparación con la sucia economía industrial. Pero no es cierto. Tanto en las entradas como en las salidas del nuevo sistema tecnológico hace su aparición la contaminación y la basura. Las heces tecnológicas (chips, cables, pantallas, “ratones”, teléfonos móviles, etc.) y sus componentes continúan inundando al mundo.

Para no verlas y seguir con la ilusión de lo impoluto se envían a los países periféricos. La basura se exporta. Los países pobres aceptan la mierda tecnológica que de este modo sale del sistema dominante pero continúan en el sistema mundo. Allí, son parcialmente reciclados, extrayéndoles los metales preciosos que contienen sus componentes. Pero estos son, literalmente, regalos envenenados: las condiciones manuales de extracción de esta nueva riqueza tóxica son deplorables. Los recicladores arriesgan su vida y su salud para poner en circulación otra vez la máquina de producción de artilugios obsolescentes. La alegría de los defensores de la sostenibilidad debería aquí transformarse en una mueca de horror.

16 de enero de 2010

Citas (3) Agua

"El suministro de agua potable, uno de los elementos más indispensables para la vida, es ya insuficiente para mil millones de personas, es decir, una de cada cuatro personas en el mundo. Según el PNUM, el acceso al gua potable podría todavía reducirse a un tercio en veinte años. Y simultáneamente, ¿qué es lo que se observa?Para fabricar una tarjeta de ordenador, hacen falta 32 litros de agua...Una compañía de fabricación de componentes electrónicos puede consumir 18 millones de litros de agua al día, tanto como una ciudad de 60.000 habitantes en un año" Nicolás Ridoux.

15 de enero de 2010

Haití


Pobre Haití. Pobre la pobreza de los pobres haitianos. Tiembla sobre mojado. Terremotos después de huracanes, dictadores después de dictadores. Haití es el país más pobre de América y el más desforestado. Un dato importante para quienes se resisten a ver la relación entre desastre ambiental y economía. Desde hace varias décadas entró en un circuito perverso: el combustible es caro, luego hay que hacer carbón con la madera disponible. Se talan los bosques, la lluvia erosiona el territorio, aparece el desierto en una zona de tropical y con abundantes huracanes. Inundaciones. Y, de postre, un terremoto.

¿Queda compadecerse? Si, pero. También tratar de explicarlo. La independencia de Haití antecede a la de las demás colonias americanas pero en "desarrollo económico" el país siempre ha ido a la zaga. Aunque ha vivido períodos de mayor bonanza la miseria lo ha rodeado siempre. Su independencia ha sido más nominal que real. Estados Unidos lo ha invadido a su antojo en estos dos siglos y nunca para promocionar su bienestar. Es un patio trasero más, aunque importante, de su geopolítica en el Caribe. Su soberanía alimentaria tiende a cero: el precio del arroz producido por sus campesinos no puede competir con el arroz subvencionado que viene de EEUU. Haiti tiene que importarlo de allí: otro dato sobre la insensatez del sistema de intercambio mundial.

Haití es una de las cloacas de la razón occidental. Arrinconado en una esquina de una isla antes tropical y exuberante, probablemente nunca se le ha perdonado su origen esclavo y rebelde. Sus elites han traicionado ese origen y han sido, como siempre son las elites, déspotas con su pueblo. Haití debe ser reinventado, pero desde dentro. De la desolación debe salir un nuevo pacto de los haitianos consigo mismos y con la naturaleza. Pero, para ello, se requieren unos nuevos términos de intercambio económico con los países hegemónicos. ¿Le dejarán? No, no le dejarán.


9 de enero de 2010

Citas (2): Combate de valores

"No somos objetores del crecimiento a falta de algo mejor o por despecho, los somos porque no es posible continuar como antes. Incluso y sobre todo si un crecimiento infinito fuera posible, esta sería a nuestros ojos otra razón de rechazo con el fin de poder seguir siendo simplemente humanos. (...) Nuestro combate es, sobre todo, un combate de valores. Rechazamos esta sociedad de trabajo y consumo en la monstruosidad cotidiana y no solamente en sus excesos" Paul Aries

6 de enero de 2010

Copenhague (3): Las mazmorras de la sirenita


La pulcra, rubia y desarrollada Dinamarca ha mostrado sus mazmorras. Cuatro activistas de Grenpeace, después de estropear una velada monárquica, han pasado veintiún días de cárcel donde han sido tratados como los pulcros, rubios y desarrollados policías daneses tratan a los delincuentes o a quienes consideran que se les parecen. La democracia de la sirenita se ha portado igualitariamente, hay que reconocerlo. Ya durante la cumbre del clima celebrada en Copenhague se puso de manifiesto que la represión policial iba en serio. Los policías daneses pegan palos como cualquier polícía que pega palos a unos señores que no conocen de nada. Lo que hasta ese momento no se sabía es que la institucionalidad jurídica del país deja bastante que desear en lo que respecta al respeto a los derechos de las personas.

Greenpeace es una organización mediática, educada y políticamente correcta. La respetan las amas de casa, los curas, los alcaldes y los niños. Hasta ahora se suponía que también los policías y los jueces de los países del primer mundo "plus". Pero no. No están los tiempos para estas debilidades. Hemos ingresado en la época de la criminalización universal. Si esto le pasa a los buenos chicos ecologistas de Greenpeace en Dinamarca imagínese Ud. lo que les pasa diariamente a los inmigrantes, indocumentados o no, en el resto de Europa. En Italia por ejemplo. Algo huele mal en Dinamarca y en todas partes.

1 de enero de 2010

Citas (1): Choque de tomates


¿Qué es hoy la alimentación? Es un sector de beneficios considerable. Los grandes trust agroalimetarios se disputan encarnizadamente las partes del mercado de la alimentación. Para estos trusts trabaja la agricultura mundial. Vivimos y comemos bajo la ley del mercado.Id a echar un vistazo a las centrales de compra de los grandes supermercados. Allí no hay lugar para los sentimientos. Miran los precios mundiales de tal o cual producto y se dicen: ¡Mira! Veo que aquí me ofrecen alcachofas o tomates a precios interesantes. Voy a calcular y a integrar los costes del transporte. Ese proveedor se encuentra a tres mil kilómetros, pero no importa. A pesar del coste del transporte mi margen será de todas formas más elevado que si compro esos productos a dos pasos de mi casa. Es así como razonan. De modo que asistimos a un espectáculo increible: la alimentación mundal no cesa de cruzarse por las autopistas.

Os contaré un suceso que ocurrió en los años setenta y que podría ocurrir perfectamente hoy en día. Me sorprende que no se haya hablado más de ello: un camión de tomates salió un día de España en dirección a Alemania el mismo día que un camión de tomates salía de Alemania hacia España. Chocaron en la autopista. Esto ilustra muy bien la política agrícola común"


Pierre Rabhi. "El canto de la Tierra". El Barquero. Barcelona. 2005.

27 de diciembre de 2009

Trenes y locura


Dice la prensa que, en China "el tren más rápido del mundo ha comenzado a funcionar este sábado para unir las ciudades de Wuhan, en el centro, con Cantón, en el sur del país. Los trenes viajarán a una velocidad de 350 kilómetros por hora, informa la agencia oficial de noticias, Xinhua. Los dos primeros trenes han salido de Wuhan y Cantón a las 9.00 (3.00, hora peninsular española) y han concluido el trayecto en tres horas, una reducción de siete horas y media con respecto al trayecto anterior".

El tren ha sido defendido como una alternativa al avión y celebrado como un avance en "sostenibilidad" pero depende de qué tipo de tren estemos hablando. No es lo mismo, desde el punto de vista de consumo energético, un tren que viaje a cien que otro que viaje a trescientos cincuenta kilómetros por hora. Y no es lo mismo que haya uno o que hayan veinte.

Un argumento decrecentista es que el problema y la solución al problema no es la tecnología sino el modelo económico y cultural que la sostiene. Un tren a una velocidad razonable se corresponde con una sociedad razonable. Un tren veloz y cada vez más veloz se corresponde con una sociedad desquiciada. La velocidad de una sociedad, dominada por el capital, se corresponde con la velocidad de acumulación del capital. Viajamos más de prisa no porque sea necesario hacerlo en términos absolutos sino porque para algunos, los que llevan las riendas, es necesario hacerlo. Quienes viajan en los trenes de alta velocidad son principalmente los ejecutivos de las grandes empresas que requieren agilizar sus negocios. El tren de alta velocidad no es para los ciudadanos corrientes; tiene tarifas más caras y su diseño está pensado para reducir los tiempos de viaje entre los extremos de las líneas despreciando los puntos intermedios. Sus recorridos son entre el centro y el centro de las periferias. La provincias y regiones pasan tras las ventanas a trescientos cincuenta kilómetros por hora.

Dejando de lado por un momento los graves impactos negativos que tiene la construcción y uso de las líneas de alta velocidad, una vez que se han instalado siempre se construirán más y más rápidamente. Las declaraciones del ingeniero chino encargado del del diseño de la vía de alta velocidad Wuhan-Cantón son rotundas. "Costó más de 20 años elevar la velocidad de los trenes de pasajeros de los 43 kilómetros hora de 1978 a los 100 kilómetros hora de 2001, pero en sólo nueve años lo hemos triplicado hasta los 350 kilómetros hora", Este ingeniero "ha comparado el nuevo tren con los de Japón, de 243 kilómetros por hora de velocidad media, Alemania, 232, o Francia, 277. En los tres próximos años China pondrá en funcionamiento 42 líneas de alta velocidad, con una longitud total de 13.000 kilómetros, con lo que se prestará servicio a más del 90 por ciento de la población". Y más velocidad implica más desplazamientos y ambos implican más consumo de energía.

Un sistema productivista enloquecido siempre estimulará a su sistema tecnológico para que satisfaga sus delirios. Siempre romperá sus propios limites. Siempre se construirán más trenes que irán a más velocidad en más lugares y así hasta el infinito y más allá. Hasta que el infinito cambie de nombre y se llame catástrofe.

25 de diciembre de 2009

Copenhague (2)

En la reciente cumbre de Copenhague al parecer hubo de todo, incluyendo los negadores del orígen humano del cambio climático. Esta vez fueron algunos congresistas republicanos para los cuales "el fracaso de esta cumbre es una buena noticia". Como dijo el torero: "hay gente pa' tó", incluyendo estúpidos negacionistas que, casualmente, son, en EEUU, representantes de Estados petroleros o con una importante presencia de la industria automovilística. "Su argumento es que no está probado que el cambio climático tenga su origen en las emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles, pese a los miles de científicos que lo han probado". (El País.19/12/2009)

En España, José María Aznar es uno de los más preclaros exponentes de esta ideología y fue invitado estrella en la mayor cumbre de negacionistas del cambio climático de la historia celebrada en en Nueva York en marzo de este año y finanaciada por la petrolera EXXONMOBIL.

El negacionismo es una vieja escuela y de amplio rango temático que trata de horadar consensos progresistas acerca de determinados sucesos que han afectado o afectan a la humanidad. El más conocido es el que pretende negar el exterminio de los judíos europeos por los nazis y sus aliados durante la segunda guerra mundial. El más famoso es el inglés David Irving. La Iglesia Católica también los tiene: hace poco Benedicto XVI rehabilitó al también inglés, obispo negacionista Richard Williamson. Este cura afirmó que los judíos que murieron en ese período no pasaron de los trescientos mil y ninguno en las cámaras de gas. También Darwin se enfrentó desde el comienzo a los "creacionistas" que refutarón su teoría de la evolución y que tienen en la actualidad una importante presencia en el discurso de algunas iglesias protestantes de EEUU.

¿Porqué los negacionistas son todos de derechas?

23 de diciembre de 2009

Vacas visibles e invisibles


Todo sistema de dominación-política, económica, cultural o ecológica- crea un espacio de encubrimiento de su dominación y de las consecuencias de ésta. Este es el espacio de las ideologias. El productivismo y el consumismo contaminan, agotan recursos, destruyen culturas y fomentan modos de vida esclavos. Sin embargo, las ideologías del capitalismo "venden" el desarrollo, el bienestar y, ahora, la "sostenibilidad", como fin último de su actividad. Y para que este desarrollo sea vendible se deben esconder los costes medioamientales y el derroche que lleva asociado. Latouche nos recuerda, por ejemplo, que "para que la ganadería intesiva funcione en Europa hace falta que una superficie equivalente a siete veces el continente sea empleada en otros países para producir la alimentación que reclaman los animales criados de este modo industrial: es lo que se llama 'consumo encubierto' . Según William Rees, los Paises Bajos utilizan o importan un territorio de 100.000 kilómetros cuadrados en el mundo, principalmente del Sur, es decir, cinco a siete veces la superficie de las tierras productivas del país y eso sólo para alimentación". Esto significa, aunque parezca paradójico, que los mayores campos de cultivo europeos están fuera de las fronteras del continente.

Para que los consumidores europeos mastiquen y engullan tranquilos los filetes de lomo, que han comprado envasados y sobreenvasados en pulcros centros comerciales, no deben saber todo ésto.Tampoco deben saber que la ganadería genera más emisiones de gases causantes del efecto invernadero que el sector del transporte, según la FAO. Para algunos podría ser causa de una digestión molesta, o no, ¡vaya uno a saber!

El viejo capitalismo de producción, industrial, no podía esconder su suciedad y su podredumbre. Era un capitalismo a cara descubierta. El capitalismo de consumo actual y aún más en esta subetapa informatizada y reticular, es un capitalismo con difraz que tiene la posibilidad de deslocalizar la producción de basura pero, sobre todo, de hacer uso de la cosmética ideológica para ocultar las vacas y poder saborear los filetes de lomo.


19 de diciembre de 2009

Copenhague (1)


La conferencia ha estado alborotada: eso es bueno porque es un signo de que hay posturas diferentes. Los conflictos expresan interesen distintos que deben ser reconocidos. Es malo porque, ya se sabe, a río revuelto gana la OCDE y pierden los perdedores de siempre.

Frente a la postura razonable, necesaria y urgente por comenzar a modificar globalmente las causas del cambio climático, los que mandan han optado por financiar el control de sus consecuencias. El texto “establece un total de 10.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 para que los países más vulnerables afronten los efectos del cambio climático, y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación (sic)” (El País. 19/12/2009).

En la adaptación está la madre del cordero. Los países ricos, los menos, los que contaminan, podrán seguir contaminando; los países pobres, los más, a quienes se les secarán las cosechas y/o les entrarán los tifones por las ventanas se les dará dinero para que se "adapten a los cambios". Como es previsible, serán dineros en los que intervendrán empresas, consultores y tecnologías de los países donantes que podrán serán incluidos en su PIB "verde" y en el haber de la "sostenibilidad". Negocio redondo. Un mundo de locos y de inmorales.

Cambiemos el sistema no el clima: Declaración de los pueblos en Klimaforum 2009

12 de diciembre de 2009

Decrecentismo es hablar en prosa

Moliere, en “El burgués gentilhombre”, muestra magistralmente el reconocimiento de una ignorancia y de “un darse cuenta” repentino. M. Jourdain, un muy poco ilustrado burgués, de pronto toma consciencia de que durante toda su vida ha hablado “en prosa”. Es decir, descubre una obviedad, tal como se refleja en este diálogo con el “filósofo”:

"—Filósofo: ¿Y son versos los que queréis escribirle?
—M. Jourdain: No, no; nada de versos.
—F:¿Preferís la prosa?
—J: No. No quiero ni verso ni prosa.
—F:¡Pues una cosa u otra ha de ser!
—J:¿Por qué?
—F: Por la sencilla razón, señor mío, de que no hay más que dos maneras de expresarse: en prosa o en verso.
—J:¿Conque no hay más que prosa o verso?
—F: Nada más. Y todo lo que no está en prosa está en verso; y todo lo que no está en verso, está en prosa.
—J: Y cuando uno habla, ¿en qué habla?
—F: En prosa.
—J: ¡Cómo! Cuando yo le digo a Nicolasa: "Tráeme las zapatillas" o "dame el gorro de dormir", ¿hablo en prosa?
—F: Sí, señor.
—J: ¡Por vida de Dios! ¡Más de cuarenta años que hablo en prosa sin saberlo! No sé cómo pagaros esta lección."

El decrecentismo es la prosa de muchos. La nuestra, por supuesto, pero también la de ecologistas y otros activistas sociales que durante muchos años de travesía por el desierto han intentado hacer una propuesta social y política con capacidad de cautivar y aunar voluntades en pro de una sociedad diferente. Este ecologismo, desgraciadamente, ha quedado atrapado en las redes que el sistema ha lanzado para capturarlo integrando el mismo concepto de "sostenibilidad" sobre el que han asentado gran parte de sus propuestas.

El movimiento decrecentista puede tener la capacidad, si las cosas se hacen bien, de reorganizar el imaginario activista, político y teórico de los, en muchos casos, aletargados movimientos sociales si dialoga con ellos, reconoce sus aportes téoricos y sus luchas y comienza a recorrer con ellos la gran transición hacia una sociedad viable. Eso requerirá acentuar las diferencias conceptuales, éticas y prácticas entre "sostenibilidad" y "decrecimiento". Es de vital importancia fortalecer una idea del decrecimiento no asimilable.

La propuesta por el decrecimiento es una obviedad. Es el “dos más dos” del sentido común y de la sensatez: no es viable un crecimiento infinito en un mundo finito y punto. No hay nada más que decir porque todo lo que se puede decir ya ha sido dicho: que si la tecnología, que si los acuerdos internacionales, que si la responsabilidad social corporativa; que si la empresa verde; que si el reciclaje etc. y no han servido para casi nada. Tinta y saliva a raudales han sido vertidas en los cauces de la retórica posibilista para justificar lo injustificable o para aligerar el peso y hacer un poco más lenta la caída a un precipicio que de todas maneras va a ocurrir, si seguimos por el mismo camino. El decrecentismo dice: “si ésto, entonces ésto”. Si el causante del desastre previsible es el crecimiento económico, no un tipo de crecimiento, sino "el" crecimiento en sí mismo entonces hay que dejar de crecer. Lógica y prosa elemental y, a la vez, implacable. Por ello, hay que seguir hablando en prosa: lo demás es poesía.

6 de diciembre de 2009

Jornadas sobre decrecimiento en Madrid


El colectivo Decrecimiento Madrid ha organizado unas intensas y extensas jornadas sobre decrecimiento en el Patio Maravillas, los días 11, 12 y 13 de diciembre. El programa es amplio e incluye una gama importante de temas relacionados con la objeción al crecimiento, desde el punto de vista téorico así como desde el punto de vista de la práctica cotidiana, individual y colectiva.

Para ver el detalle del programa: Decrecimiento Madrid