16 de enero de 2010

Citas (3) Agua

"El suministro de agua potable, uno de los elementos más indispensables para la vida, es ya insuficiente para mil millones de personas, es decir, una de cada cuatro personas en el mundo. Según el PNUM, el acceso al gua potable podría todavía reducirse a un tercio en veinte años. Y simultáneamente, ¿qué es lo que se observa?Para fabricar una tarjeta de ordenador, hacen falta 32 litros de agua...Una compañía de fabricación de componentes electrónicos puede consumir 18 millones de litros de agua al día, tanto como una ciudad de 60.000 habitantes en un año" Nicolás Ridoux.

15 de enero de 2010

Haití


Pobre Haití. Pobre la pobreza de los pobres haitianos. Tiembla sobre mojado. Terremotos después de huracanes, dictadores después de dictadores. Haití es el país más pobre de América y el más desforestado. Un dato importante para quienes se resisten a ver la relación entre desastre ambiental y economía. Desde hace varias décadas entró en un circuito perverso: el combustible es caro, luego hay que hacer carbón con la madera disponible. Se talan los bosques, la lluvia erosiona el territorio, aparece el desierto en una zona de tropical y con abundantes huracanes. Inundaciones. Y, de postre, un terremoto.

¿Queda compadecerse? Si, pero. También tratar de explicarlo. La independencia de Haití antecede a la de las demás colonias americanas pero en "desarrollo económico" el país siempre ha ido a la zaga. Aunque ha vivido períodos de mayor bonanza la miseria lo ha rodeado siempre. Su independencia ha sido más nominal que real. Estados Unidos lo ha invadido a su antojo en estos dos siglos y nunca para promocionar su bienestar. Es un patio trasero más, aunque importante, de su geopolítica en el Caribe. Su soberanía alimentaria tiende a cero: el precio del arroz producido por sus campesinos no puede competir con el arroz subvencionado que viene de EEUU. Haiti tiene que importarlo de allí: otro dato sobre la insensatez del sistema de intercambio mundial.

Haití es una de las cloacas de la razón occidental. Arrinconado en una esquina de una isla antes tropical y exuberante, probablemente nunca se le ha perdonado su origen esclavo y rebelde. Sus elites han traicionado ese origen y han sido, como siempre son las elites, déspotas con su pueblo. Haití debe ser reinventado, pero desde dentro. De la desolación debe salir un nuevo pacto de los haitianos consigo mismos y con la naturaleza. Pero, para ello, se requieren unos nuevos términos de intercambio económico con los países hegemónicos. ¿Le dejarán? No, no le dejarán.


9 de enero de 2010

Citas (2): Combate de valores

"No somos objetores del crecimiento a falta de algo mejor o por despecho, los somos porque no es posible continuar como antes. Incluso y sobre todo si un crecimiento infinito fuera posible, esta sería a nuestros ojos otra razón de rechazo con el fin de poder seguir siendo simplemente humanos. (...) Nuestro combate es, sobre todo, un combate de valores. Rechazamos esta sociedad de trabajo y consumo en la monstruosidad cotidiana y no solamente en sus excesos" Paul Aries

6 de enero de 2010

Copenhague (3): Las mazmorras de la sirenita


La pulcra, rubia y desarrollada Dinamarca ha mostrado sus mazmorras. Cuatro activistas de Grenpeace, después de estropear una velada monárquica, han pasado veintiún días de cárcel donde han sido tratados como los pulcros, rubios y desarrollados policías daneses tratan a los delincuentes o a quienes consideran que se les parecen. La democracia de la sirenita se ha portado igualitariamente, hay que reconocerlo. Ya durante la cumbre del clima celebrada en Copenhague se puso de manifiesto que la represión policial iba en serio. Los policías daneses pegan palos como cualquier polícía que pega palos a unos señores que no conocen de nada. Lo que hasta ese momento no se sabía es que la institucionalidad jurídica del país deja bastante que desear en lo que respecta al respeto a los derechos de las personas.

Greenpeace es una organización mediática, educada y políticamente correcta. La respetan las amas de casa, los curas, los alcaldes y los niños. Hasta ahora se suponía que también los policías y los jueces de los países del primer mundo "plus". Pero no. No están los tiempos para estas debilidades. Hemos ingresado en la época de la criminalización universal. Si esto le pasa a los buenos chicos ecologistas de Greenpeace en Dinamarca imagínese Ud. lo que les pasa diariamente a los inmigrantes, indocumentados o no, en el resto de Europa. En Italia por ejemplo. Algo huele mal en Dinamarca y en todas partes.

1 de enero de 2010

Citas (1): Choque de tomates


¿Qué es hoy la alimentación? Es un sector de beneficios considerable. Los grandes trust agroalimetarios se disputan encarnizadamente las partes del mercado de la alimentación. Para estos trusts trabaja la agricultura mundial. Vivimos y comemos bajo la ley del mercado.Id a echar un vistazo a las centrales de compra de los grandes supermercados. Allí no hay lugar para los sentimientos. Miran los precios mundiales de tal o cual producto y se dicen: ¡Mira! Veo que aquí me ofrecen alcachofas o tomates a precios interesantes. Voy a calcular y a integrar los costes del transporte. Ese proveedor se encuentra a tres mil kilómetros, pero no importa. A pesar del coste del transporte mi margen será de todas formas más elevado que si compro esos productos a dos pasos de mi casa. Es así como razonan. De modo que asistimos a un espectáculo increible: la alimentación mundal no cesa de cruzarse por las autopistas.

Os contaré un suceso que ocurrió en los años setenta y que podría ocurrir perfectamente hoy en día. Me sorprende que no se haya hablado más de ello: un camión de tomates salió un día de España en dirección a Alemania el mismo día que un camión de tomates salía de Alemania hacia España. Chocaron en la autopista. Esto ilustra muy bien la política agrícola común"


Pierre Rabhi. "El canto de la Tierra". El Barquero. Barcelona. 2005.

27 de diciembre de 2009

Trenes y locura


Dice la prensa que, en China "el tren más rápido del mundo ha comenzado a funcionar este sábado para unir las ciudades de Wuhan, en el centro, con Cantón, en el sur del país. Los trenes viajarán a una velocidad de 350 kilómetros por hora, informa la agencia oficial de noticias, Xinhua. Los dos primeros trenes han salido de Wuhan y Cantón a las 9.00 (3.00, hora peninsular española) y han concluido el trayecto en tres horas, una reducción de siete horas y media con respecto al trayecto anterior".

El tren ha sido defendido como una alternativa al avión y celebrado como un avance en "sostenibilidad" pero depende de qué tipo de tren estemos hablando. No es lo mismo, desde el punto de vista de consumo energético, un tren que viaje a cien que otro que viaje a trescientos cincuenta kilómetros por hora. Y no es lo mismo que haya uno o que hayan veinte.

Un argumento decrecentista es que el problema y la solución al problema no es la tecnología sino el modelo económico y cultural que la sostiene. Un tren a una velocidad razonable se corresponde con una sociedad razonable. Un tren veloz y cada vez más veloz se corresponde con una sociedad desquiciada. La velocidad de una sociedad, dominada por el capital, se corresponde con la velocidad de acumulación del capital. Viajamos más de prisa no porque sea necesario hacerlo en términos absolutos sino porque para algunos, los que llevan las riendas, es necesario hacerlo. Quienes viajan en los trenes de alta velocidad son principalmente los ejecutivos de las grandes empresas que requieren agilizar sus negocios. El tren de alta velocidad no es para los ciudadanos corrientes; tiene tarifas más caras y su diseño está pensado para reducir los tiempos de viaje entre los extremos de las líneas despreciando los puntos intermedios. Sus recorridos son entre el centro y el centro de las periferias. La provincias y regiones pasan tras las ventanas a trescientos cincuenta kilómetros por hora.

Dejando de lado por un momento los graves impactos negativos que tiene la construcción y uso de las líneas de alta velocidad, una vez que se han instalado siempre se construirán más y más rápidamente. Las declaraciones del ingeniero chino encargado del del diseño de la vía de alta velocidad Wuhan-Cantón son rotundas. "Costó más de 20 años elevar la velocidad de los trenes de pasajeros de los 43 kilómetros hora de 1978 a los 100 kilómetros hora de 2001, pero en sólo nueve años lo hemos triplicado hasta los 350 kilómetros hora", Este ingeniero "ha comparado el nuevo tren con los de Japón, de 243 kilómetros por hora de velocidad media, Alemania, 232, o Francia, 277. En los tres próximos años China pondrá en funcionamiento 42 líneas de alta velocidad, con una longitud total de 13.000 kilómetros, con lo que se prestará servicio a más del 90 por ciento de la población". Y más velocidad implica más desplazamientos y ambos implican más consumo de energía.

Un sistema productivista enloquecido siempre estimulará a su sistema tecnológico para que satisfaga sus delirios. Siempre romperá sus propios limites. Siempre se construirán más trenes que irán a más velocidad en más lugares y así hasta el infinito y más allá. Hasta que el infinito cambie de nombre y se llame catástrofe.

25 de diciembre de 2009

Copenhague (2)

En la reciente cumbre de Copenhague al parecer hubo de todo, incluyendo los negadores del orígen humano del cambio climático. Esta vez fueron algunos congresistas republicanos para los cuales "el fracaso de esta cumbre es una buena noticia". Como dijo el torero: "hay gente pa' tó", incluyendo estúpidos negacionistas que, casualmente, son, en EEUU, representantes de Estados petroleros o con una importante presencia de la industria automovilística. "Su argumento es que no está probado que el cambio climático tenga su origen en las emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles, pese a los miles de científicos que lo han probado". (El País.19/12/2009)

En España, José María Aznar es uno de los más preclaros exponentes de esta ideología y fue invitado estrella en la mayor cumbre de negacionistas del cambio climático de la historia celebrada en en Nueva York en marzo de este año y finanaciada por la petrolera EXXONMOBIL.

El negacionismo es una vieja escuela y de amplio rango temático que trata de horadar consensos progresistas acerca de determinados sucesos que han afectado o afectan a la humanidad. El más conocido es el que pretende negar el exterminio de los judíos europeos por los nazis y sus aliados durante la segunda guerra mundial. El más famoso es el inglés David Irving. La Iglesia Católica también los tiene: hace poco Benedicto XVI rehabilitó al también inglés, obispo negacionista Richard Williamson. Este cura afirmó que los judíos que murieron en ese período no pasaron de los trescientos mil y ninguno en las cámaras de gas. También Darwin se enfrentó desde el comienzo a los "creacionistas" que refutarón su teoría de la evolución y que tienen en la actualidad una importante presencia en el discurso de algunas iglesias protestantes de EEUU.

¿Porqué los negacionistas son todos de derechas?

23 de diciembre de 2009

Vacas visibles e invisibles


Todo sistema de dominación-política, económica, cultural o ecológica- crea un espacio de encubrimiento de su dominación y de las consecuencias de ésta. Este es el espacio de las ideologias. El productivismo y el consumismo contaminan, agotan recursos, destruyen culturas y fomentan modos de vida esclavos. Sin embargo, las ideologías del capitalismo "venden" el desarrollo, el bienestar y, ahora, la "sostenibilidad", como fin último de su actividad. Y para que este desarrollo sea vendible se deben esconder los costes medioamientales y el derroche que lleva asociado. Latouche nos recuerda, por ejemplo, que "para que la ganadería intesiva funcione en Europa hace falta que una superficie equivalente a siete veces el continente sea empleada en otros países para producir la alimentación que reclaman los animales criados de este modo industrial: es lo que se llama 'consumo encubierto' . Según William Rees, los Paises Bajos utilizan o importan un territorio de 100.000 kilómetros cuadrados en el mundo, principalmente del Sur, es decir, cinco a siete veces la superficie de las tierras productivas del país y eso sólo para alimentación". Esto significa, aunque parezca paradójico, que los mayores campos de cultivo europeos están fuera de las fronteras del continente.

Para que los consumidores europeos mastiquen y engullan tranquilos los filetes de lomo, que han comprado envasados y sobreenvasados en pulcros centros comerciales, no deben saber todo ésto.Tampoco deben saber que la ganadería genera más emisiones de gases causantes del efecto invernadero que el sector del transporte, según la FAO. Para algunos podría ser causa de una digestión molesta, o no, ¡vaya uno a saber!

El viejo capitalismo de producción, industrial, no podía esconder su suciedad y su podredumbre. Era un capitalismo a cara descubierta. El capitalismo de consumo actual y aún más en esta subetapa informatizada y reticular, es un capitalismo con difraz que tiene la posibilidad de deslocalizar la producción de basura pero, sobre todo, de hacer uso de la cosmética ideológica para ocultar las vacas y poder saborear los filetes de lomo.


19 de diciembre de 2009

Copenhague (1)


La conferencia ha estado alborotada: eso es bueno porque es un signo de que hay posturas diferentes. Los conflictos expresan interesen distintos que deben ser reconocidos. Es malo porque, ya se sabe, a río revuelto gana la OCDE y pierden los perdedores de siempre.

Frente a la postura razonable, necesaria y urgente por comenzar a modificar globalmente las causas del cambio climático, los que mandan han optado por financiar el control de sus consecuencias. El texto “establece un total de 10.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 para que los países más vulnerables afronten los efectos del cambio climático, y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación (sic)” (El País. 19/12/2009).

En la adaptación está la madre del cordero. Los países ricos, los menos, los que contaminan, podrán seguir contaminando; los países pobres, los más, a quienes se les secarán las cosechas y/o les entrarán los tifones por las ventanas se les dará dinero para que se "adapten a los cambios". Como es previsible, serán dineros en los que intervendrán empresas, consultores y tecnologías de los países donantes que podrán serán incluidos en su PIB "verde" y en el haber de la "sostenibilidad". Negocio redondo. Un mundo de locos y de inmorales.

Cambiemos el sistema no el clima: Declaración de los pueblos en Klimaforum 2009

12 de diciembre de 2009

Decrecentismo es hablar en prosa

Moliere, en “El burgués gentilhombre”, muestra magistralmente el reconocimiento de una ignorancia y de “un darse cuenta” repentino. M. Jourdain, un muy poco ilustrado burgués, de pronto toma consciencia de que durante toda su vida ha hablado “en prosa”. Es decir, descubre una obviedad, tal como se refleja en este diálogo con el “filósofo”:

"—Filósofo: ¿Y son versos los que queréis escribirle?
—M. Jourdain: No, no; nada de versos.
—F:¿Preferís la prosa?
—J: No. No quiero ni verso ni prosa.
—F:¡Pues una cosa u otra ha de ser!
—J:¿Por qué?
—F: Por la sencilla razón, señor mío, de que no hay más que dos maneras de expresarse: en prosa o en verso.
—J:¿Conque no hay más que prosa o verso?
—F: Nada más. Y todo lo que no está en prosa está en verso; y todo lo que no está en verso, está en prosa.
—J: Y cuando uno habla, ¿en qué habla?
—F: En prosa.
—J: ¡Cómo! Cuando yo le digo a Nicolasa: "Tráeme las zapatillas" o "dame el gorro de dormir", ¿hablo en prosa?
—F: Sí, señor.
—J: ¡Por vida de Dios! ¡Más de cuarenta años que hablo en prosa sin saberlo! No sé cómo pagaros esta lección."

El decrecentismo es la prosa de muchos. La nuestra, por supuesto, pero también la de ecologistas y otros activistas sociales que durante muchos años de travesía por el desierto han intentado hacer una propuesta social y política con capacidad de cautivar y aunar voluntades en pro de una sociedad diferente. Este ecologismo, desgraciadamente, ha quedado atrapado en las redes que el sistema ha lanzado para capturarlo integrando el mismo concepto de "sostenibilidad" sobre el que han asentado gran parte de sus propuestas.

El movimiento decrecentista puede tener la capacidad, si las cosas se hacen bien, de reorganizar el imaginario activista, político y teórico de los, en muchos casos, aletargados movimientos sociales si dialoga con ellos, reconoce sus aportes téoricos y sus luchas y comienza a recorrer con ellos la gran transición hacia una sociedad viable. Eso requerirá acentuar las diferencias conceptuales, éticas y prácticas entre "sostenibilidad" y "decrecimiento". Es de vital importancia fortalecer una idea del decrecimiento no asimilable.

La propuesta por el decrecimiento es una obviedad. Es el “dos más dos” del sentido común y de la sensatez: no es viable un crecimiento infinito en un mundo finito y punto. No hay nada más que decir porque todo lo que se puede decir ya ha sido dicho: que si la tecnología, que si los acuerdos internacionales, que si la responsabilidad social corporativa; que si la empresa verde; que si el reciclaje etc. y no han servido para casi nada. Tinta y saliva a raudales han sido vertidas en los cauces de la retórica posibilista para justificar lo injustificable o para aligerar el peso y hacer un poco más lenta la caída a un precipicio que de todas maneras va a ocurrir, si seguimos por el mismo camino. El decrecentismo dice: “si ésto, entonces ésto”. Si el causante del desastre previsible es el crecimiento económico, no un tipo de crecimiento, sino "el" crecimiento en sí mismo entonces hay que dejar de crecer. Lógica y prosa elemental y, a la vez, implacable. Por ello, hay que seguir hablando en prosa: lo demás es poesía.

6 de diciembre de 2009

Jornadas sobre decrecimiento en Madrid


El colectivo Decrecimiento Madrid ha organizado unas intensas y extensas jornadas sobre decrecimiento en el Patio Maravillas, los días 11, 12 y 13 de diciembre. El programa es amplio e incluye una gama importante de temas relacionados con la objeción al crecimiento, desde el punto de vista téorico así como desde el punto de vista de la práctica cotidiana, individual y colectiva.

Para ver el detalle del programa: Decrecimiento Madrid

5 de diciembre de 2009

Serge Latouche


Serge Latouche es alto, delgado, ágil y lleva un bastón. Parece ser también una buena persona. Esto es importante porque para llamar a cambiar la economía, es decir, a cambiar el mundo y sus alrededores, hay que estar loco, ser un dictador megalómano, las dos cosas a la vez o ser una buena persona. Latouche es un tipo razonable que lleva pensando muchos años sobre diversas cosas interesantes, las escribe y convence a mucha gente con argumentos simples, tan simples que parecen triviales. Uno dice: ¡coño, cómo no me había dado cuenta antes¡. Si el crecimiento económico tiene los efectos negativos que tiene lo más razonable es dejar de crecer, no crecer de otra manera. La fuerza de la idea decrecentista es su obviedad paradójica. Muchos hubieran deseado haber acuñado la palabra y desarrollado el concepto antes.

Latouche no utiliza el bastón para caminar: lo emplea para señalar las palabras y gráficos de la presentación en Power Point que apoyan algunos puntos de su exposición. Este catedrático emérito de economía, aunque iconoclasta frente a su propia disciplina, camina perfectamente sin bastón; se apoya más bien en su larga experiencia investigadora y docente con la cual anda por el mundo difundiendo la idea decrecentista. Teníamos que conocerlo personalmente y fuimos a Somosaguas a verle y a oirle a una de sus charlas en su viaje a España. Para quienes lo leemos desde hace ya algún tiempo, fue un placer revivir la experiencia clarificadora de los primeros encuentros con sus escritos. En un momento de crisis de liderazgo el austero Latouche es un buen referente intelectual que, sin estridencias ni protagonismos banales, ha ido trazando un recorrido sistemático por la crítica al productivismo y el bosquejo de los contornos del postdesarrollo.

En la charla traza los rasgos de una política decrecentista resumida en los siguientes diez puntos: 1) reencontrar una huella ecológica sostenible (reducción del 65% en los paises del Norte desarrollado); 2) reducir los transportes; 3) relocalizar las actividades económicas; 4) restaurar la agricultura campesina; 5) transformar las ganancias de productividad en una reducción del tiempo de trabajo; 6) relanzar la producción de bienes relacionales; 7) reducir el gasto de energía en un factor cuatro; 8) limitar la actividad publicitaria; 9) reorientar la investigación tecnocientífica; 10) reapropiarse del dinero y reducir progresivamente el espacio de la banca.

Latouche es una buena persona pero no ingenuo: aunque apuesta por un "decrecimiento sereno", es consciente de las consecuencias que tendría la implantación de tal programa decrecentista. Si se presentara a las elecciones y saliera elegido, fantasea, lo matarían al poco tiempo "como al presidente Allende", dice. Sabe, por lo tanto, que el decrecentismo "no es una moda para intelectuales con culpas", como ironizaba Carlos Taibo, sino una apuesta política con riesgos. Serge Latouche sabe que en la tragedia griega la "catásfrofe"designa la "escritura de la última estrofa", por eso se esfuerza para que no tengamos que escribirla en la tragedia humana.

4 de diciembre de 2009

Bangladesh


El periódico de ayer dice que, según el Banco Mundial, en Bangladesh "20 millones de personas pueden ser desplazadas para 2050 por los efectos del calentamiento global, que dejaría el 17% de su superficie bajo el agua" y que "otros especialistas aseguran que si las peores predicciones se cumplen, hasta 35 millones de bangladesíes perderían sus casas y sus formas de sustento. Se les llama "refugiados climáticos".

Si Ud. vive algunos metros sobre el nivel del mar, digamos a partir de los cuatrocientos o los quinientos, puede dormir, por ahora, tranquilo y despreocuparse del cambio climático. Todavía puede imaginar todo el tiempo del que dispone la tecnología para inventar algo contra el calentamiento global. Mientras tanto, puede seguir consumiendo como lo ha hecho hasta ahora, utilizar el mismo vehículo para desplazarse al trabajo por las mismas carreteras atascadas de todos los días, visitar otra vez el enorme centro comercial de la periferia y engullir lo que engulle siempre.

Pero si vive en Bangladesh (por cierto: ¿sabe Ud. dónde está Bangladesh?), la cosa es un poco más complicada. Tomando en cuenta que una gran parte del territorio del país está al nivel del mar, en algunas zonas le costará pegar ojo temiendo que el mar se le meta por la ventana y arrase por enésima vez con lo poco que ha rescatado de la última inundación o del último ciclón. Pero la sinrazón está en que si viviera allí, su consumo habría sido mínimo, probablemente de susbsistencia, no habría utilizado un todoterreno para ir buscar a sus hijos al colegio, ni habría hecho la compra por Internet esta semana. Es decir, su modo de vida habría tenido poco que ver con los desastres medioambientales que lo acechan. Probablemente sería feliz si no fuera porque, degraciadamente, nació a nivel del mar en una época en la que el nivel del mar está subiendo.

Si Ud. vive a varios metros sobre el nivel de mar pensará que quienes afirman que "el calentamiento lo han creado los países ricos; que Bangladesh, una de las naciones más pobres del mundo sólo aporta el 0,1% de las emisiones de dióxido de carbono mundiales y que cada bangladesí produce 0,3 toneladas por año, a diferencia de las 7,6 de un español o las 20,6 de un estadounidense", son unos catastrofistas. Y que son unos bárbaros amenazantes quienes, como Atiq Rahman, que dirige el Centro de Estudios Avanzados de Bangladesh (BCAS por sus siglas en inglés) afirman que "La gente que está perdiendo sus hogares tiene derecho a irse a los países ricos" añadiendo que va ir personalmente "con varios millones de desplazados hasta países como Holanda y Estados Unidos y ahí exigiremos que les den casa y trabajo: no por caridad, sino por merecida compensación". Si Ud. vive a varios metros sobre el nivel del mar tendrá que comenzar a preocuparse.

27 de noviembre de 2009

Charla decrecentista

La idea decrecentista se expande. Tres actividades relacionadas con el tema se han desarrollado y se desarrollarán en Madrid durante esta semana. La CGT, sindicato anarcosindicalista, organiza una titulada "Las alternativas sociales de la CGT" donde incluyen un espacio para el Decrecimiento y, en el Patio Maravillas, este fin de semana hubo un encuentro sobre economía solidaria tema, en nuestra opinión, central en la propuesta decrecentista, sobre el cual hablaremos en otro post. Por otra parte, el miércoles pasado asistimos a una charla organizada por Ecologistas en Acción con la participación de Carlos Taibo y Fernando Cembranos.

Interesante y didáctica fue la charla. Taibo, con su acostumbrada elocuencia y asertividad, subrayó los principales rasgos de su perspectiva contenida ya en su libro "En defensa del decrecimiento" abogando por una alternativa decrecentista, anticapitalista y antipatriarcal. Según él, la crisis es tal que "ya no estamos en condiciones de afirmar que las generaciones que vienen vivirán mejor que las anteriores" y que "hay que cerrar sectores enteros: automóvil, aeronáutico..."

Cembranos, por su parte, con humor y simpatía, elaboró sus argumentaciones desde la Economía ecológica y realizó una incisiva crítica a la ideología del PIB: "el PIB es una medida directa de la destrucción". Abogó por una "economía de los cuidados" y de los "bienes relacionales" dentro de espacios no monetarizados.

Interesantes y didácticas ambas intervenciones repetimos pero, a tenor de las preguntas del público, las demandas en el momento actual tienen que ver también con los modos de articular y poner en marcha alternativas concretas. Es decir, pasar del diagnóstico a la construcción o, al menos, al esbozo de aquello, deseable, que será distinto a lo actual. No se trata de oponer teoría y práctica despreciando la primera (sigo pensando que no hay mejor práctica que una buena teoría) sino más bien de crear los puentes entre la fase de diagnóstico y la fase de la acción colectiva. El decrecentismo como cualquier movimiento tiene que articular tres "patas": la teórica, la del activismo y la de las propuestas de organización social alternativas. Esta última es particularmente relevante en un movimiento no leninista que, por lo tanto, no aspira a la toma del Palacio de Invierno, entendido como un acto final y único a partir del cual se comenzaría a construir la sociedad imaginada. Esta se construye desde el aquí y ahora. Y, dado que el diagnóstico es radical, la alternativa debe ser también radical y posible pero aquí y ahora.

21 de noviembre de 2009

COOP57

El cooperativismo es una vieja idea y una vieja práctica que ha pasado por períodos de relativo esplendor y decadencia. Se vinculó con el asociacionismo obrero de los siglos pasado y antepasado y fue absorbido en parte por la economía mercantil en diferentes momentos de su historia. Ahora, en la emergente realidad de la economía alternativa y solidaria, vuelve a presentarse como modo posible de restablecer los vínculos sociales y económicos sobre bases democráticas y participativas.

Asistimos hace unos días a una charla dada por un socio de COOP57 que se define como "una cooperativa de servicios (crédito, préstamo e intercambio) integrada por diversas entidades de la economía social, una cooperativa de primer grado nacida en Barcelona en mayo de 1995 que se expande a Aragón en 2005 y ahora a Madrid". Esta organización "destina sus recursos propios a proporcionar ayuda financiera a proyectos de economía social que promuevan la ocupación, fomenten el cooperativismo, el asociacionismo y la solidaridad en general, y promuevan la sostenibilidad sobre la base de principios éticos y solidarios"

La charla, con pocos asistentes pero participativa, nos permitió conocer y valorar positivamente esta iniciativa que permite ir creando una base financiera de apoyo a las empresas de la "otra economía" a partir de la captación de fondos provenientes de los ahorradores solidarios. Un buen punto de partida para organizar proyectos decrecentistas ¿no?

18 de noviembre de 2009

Atunes y decrecimiento

En la llamada crisis del "Alakrana" se ponen en evidencia varias cuestiones que tienen que ver con el decrecentismo. Se me ocurren algunas que expongo aquí sin animo de exhaustividad. En primer lugar, la presencia de un barco español faenando tan lejos de sus propias costas indica, paradójicamente, una débil soberanía alimentaria del país. Es decir, una parte de sus alimentos no proviene de su propio espacio ecológico, sino que es extraído de otro, distinto y muy distante. El hecho de que sean, en principio, "aguas internacionales" no relativiza esta afirmación. En segundo lugar, a diferencia de lo que sucede con la débil soberanía alimentaria de los paises "pobres" en este caso se trata de un país rico que al no "producir lo que come" utiliza su, relativo, poder económico y militar para obtenerlo en otros lugares. En tercer lugar, se pide y se obtiene protección pública para actividades privadas que, debe quedar claro, no son actividades comerciales de intercambio "normales" sino asimétricas y de extracción directa de alimentos en el espacio ecológico de otras comunidades humanas. El punto de partida aquí es, entonces, un modo de producción y consumo de alimentos que no respeta sus condicionantes espaciales locales y se ve obligado a expandirse. La pesca es la prolongación de la ecología y la política por otros medios.

13 de noviembre de 2009

Mercantilización, sobremercantilización y desmercantilización

Trataremos de explicar los, feos, palabros del título. El siglo diecinueve europeo entregó a la humanidad una innovación económica y cultural importante: la ampliación de la esfera del mercado atribuyéndole un rol central en la coordinación de las acciones sociales. Es decir, las "mercantilizó" y, por lo tanto, las entregó a las fuerzas de la oferta y la demanda. Aportó con ello diversidad y dinamismo a las rígidas estructuras económicas precedentes. Pero, su posterior evolución "sobremercantilizó" dichas acciones humanas: situó como referente absoluto al mercado y sometió a casi todos los ámbitos sociales a la lógica del valor de cambio. De este modo, tenemos, entre muchas otras, una cultura, una política, una economía y hasta un ecologismo mercantilizado. Un ecologismo se mercantiliza cuando, por ejemplo, acepta la idea de un mercado de contaminantes (los países ricos compran las "cuotas" de contaminación de los países pobres) o cuando confía a las fuerzas del mercado el desarrollo de energías renovables manteniendo el supuesto de las necesidades humanas ilimitadas.

El decrecentismo, por el contrario, es, en gran medida, una propuesta de "desmercantilización" de las relaciones sociales y de los vínculos de las sociedades con la naturaleza. Supone una apuesta por ampliar los espacios no sometidos a la disciplina del valor de cambio, es decir, una apuesta por la concreción, solidaria, de las relaciones sociales y orgánica con el medio ambiente, frente a la abstracción de los vínculos monetarios. En estos ámbitos, la inventiva decrecentista debe aportar ideas, sueños, pero, sobre todo, proyectos concretos que expresen una lucha contra la expansión ilimitada de la economía mercantil monetarizada.

8 de noviembre de 2009

Tecnologías de la parsimonia

El ministro de Fomento, José Blanco, anuncia que el tren de alta velocidad (AVE) llegará al aeropuerto de Barajas. Es decir, la oferta es velocidad más velocidad; inmediatez más inmediatez. Capitales, esfuerzo humano y tecnologías puestas al servicio del aceleramiento. Una sociedad montada sobre la urgencia y la inminencia. Los tiempos sociales hace tiempo que rompieron los de la naturaleza pero la presión por la velocidad se intensifica cada día más. No hay límites a la compulsión al movimiento acelerado. Todo debe ir más de prisa. ¿Para qué? ¿Qué es lo que nos espera al final del viaje? ¿Cuál es el premio a la premura?.

Aparentemente estas ofertas complacientes que hacen políticos y tecnócratas responden a las demandas sociales de más y más velocidad. Pero, Paul Virilo hace ya tiempo que señaló que tecnología y velocidad han sido unidas en una misma amalgama cultural y económica y que la velocidad es la más importante de las seducciones que realiza la tecnología. Juntas constituyen, bajo la amenaza de que parar significa morir, un factor de control social. "Controlar la tecnología, la velocidad del cambio, es controlar la sociedad, el espacio y la información".

Pero: ¿es todo esto ineluctable? ¿estamos condenados al vértigo de la velocidad? ¿o, por el contrario, es posible pensar y poner en funcionamiento otras tecnologías al servicio de los tiempos de la naturaleza? ¿al servicio de los tiempos comunitarios? ¿al servicio de los tiempos de la solidaridad?¿al servicio de los tiempos de los cuerpos y los sentimientos? ¿son posibles tecnologías de la lentitud, de la calma, incluso de la pachorra? ¿son posibles tecnologías de la parsimonia? La reflexión y la práctica decrecentista debe transitar por estos caminos ofreciendo propuestas para reconstruir el vínculo social sobre la base de otros tiempos distintos a los de la urgencia y la producción.

6 de noviembre de 2009

Conferencia sobre Decrecimiento en Barcelona

En Barcelona, ente el 25 y el 28 de marzo de 2010, se celebrará la “Segunda Conferencia sobre Decrecimiento”, esta vez organizada por la Universidad Autónoma y Research & Growth. La primera se desarrolló en París en abril de 2008.

En uno de sus documentos se lee: “Este es un llamado a la presentación de trabajos para la segunda Conferencia Internacional sobre decrecimiento económico socialmente sostenible que busca vincular perspectivas económicas, ambientales y sociales, con énfasis en políticas prácticas y propuestas concretas". .

El programa se ve muy atractivo y muestra la riqueza de las iniciativas decrecentistas. Bueno, al fin y al cabo, se trata nada más y nada menos que inventar otro mundo. Lo posible decrecentista se mueve ente la ingenuidad, la necesidad y la voluntad.

Una de las áreas temáticas tiene que ver con la tecnología, algo directamente relacionado con este Blog. Incluye cuestiones tales como las posibilidades de desarrollar la "investigación cooperativa" o la "innovación en sociotecnologias para la frugalidad". Intentaremos presentar algún trabajo.

5 de noviembre de 2009

Bifurcaciones

La historia de las sociedades humanas puede ser vista como la historia de infinitas bifurcaciones resultantes, a su vez, de infinitos azares y decisiones de los actores sociales. En cada momento o circunstancia histórica lo deseable lucha contra lo posible y lo probable.

La historia no vuelve atrás. La entropía no lo permite. Y, ya lo han dicho otros, si lo hace es sólo como farsa, caricatura o simulacro.Pero se puede revisitar el pasado para descubrir en él las contingencias que nos han llevado a nuestro presente. Tomemos un ejemplo relevante, entre otros muchos: el mercado, institución y modelo social dominante en la actualidad. No es el producto de una evolución histórica "natural", ineluctable. Antes de su cristalización hegemónica han existido otras formas de comportamiento económico. Jean Louis Laville, nos recuerda que Polanyi diferenciaba cuatro principios de producción y distribución de bienes y servicios: la administración doméstica, donde el espacio de interacción era el grupo propio, cerrado y limitado; la reciprocidad dominado por la simetría entre los individuos; la redistribución donde la producción era remitida a una autoridad centralizada y, por último, el mercado, lugar de encuentro entre oferta y demanda que puede tomar la forma de compra/venta, pago en especies o trueque. El mercado, en su versión monetarizada, que resultó de una bifurcación consolidada a lo largo del siglo diecinueve y que predomina hasta hoy, tuvo como base mercados locales regulados que tardaron en considerar, por ejemplo, al trabajo y a la tierra como mercancía.

El decrecentismo no trata de volver al pasado pero aprende de él para relativizar el presente y diseñar futuros mejores. Propone que es necesario imaginar modos distintos de comportamiento económico descentrando al mercado monetarizado y experimentando con formas nuevas de reciprocidad, localización y redistribución. Sobre estos espacios la innovación social debe desplegar las alas de su vuelo utópico incitando la imaginación acerca de lo deseable, lo posible y lo probable.